La actividad comercial en Córdoba atraviesa un nuevo período de contracción a causa de las recesión nacional. De acuerdo con el último relevamiento del Observatorio Comercial de la Cámara de Comercio de Córdoba (CCC), las ventas minoristas registraron en mayo una caída interanual del 21% en unidades, mientras que la rentabilidad de los comercios mostró un descenso del 22% respecto al mismo mes del año pasado.
Los datos reflejan una de las retracciones más significativas de los últimos meses y exponen las dificultades que enfrenta el mercado interno para recuperar dinamismo. El informe se conoció en un contexto marcado por la desaceleración de la inflación, aunque sin una mejora visible en los niveles de consumo.
Además de la comparación interanual, el estudio detectó un deterioro frente al mes anterior. En relación con abril, las ventas registraron una baja del 5%, mientras que la rentabilidad exhibió una reducción del 10%. El relevamiento incluyó corredores comerciales y centros de compras de la capital provincial.
Uno de los indicadores más observados por el sector corresponde al ticket promedio, que durante mayo alcanzó los 124.000 pesos. La cifra quedó por debajo de los 148.700 pesos registrados en abril, con una diferencia superior a 24.000 pesos en apenas un mes.
Menor poder adquisitivo y expectativas moderadas
Según el informe, la pérdida de capacidad de compra aparece entre los factores que más influyen sobre la evolución del consumo. Aunque la inflación muestra una trayectoria más moderada que la observada durante 2024, numerosos hogares continúan destinando una mayor proporción de sus ingresos al pago de servicios, transporte y otros gastos fijos.
El escenario también impacta sobre las expectativas del sector. Apenas el 9% de los comerciantes consultados afirmó haber alcanzado los objetivos previstos para mayo, un dato que refleja la cautela con la que atraviesan el actual contexto económico.
Para los referentes comerciales, los resultados representan una señal de alerta sobre la evolución de la demanda. Los números sugieren que la estabilidad de algunas variables macroeconómicas aún no logra trasladarse al consumo cotidiano, un componente central para la actividad económica de los principales centros urbanos del país.

