El movimiento de las Escuelas de Familia Agrícola (EFAs) cerró el año con un balance altamente favorable en términos de formación, acompañamiento institucional y fortalecimiento académico. Así lo expresó el rector del Instituto EFA Jesús de Galilea y coordinador del Consejo de Rectores de la UNEFAM, Hugo Da Silva, quien destacó el crecimiento sostenido del sistema y el rol clave del Estado provincial en un contexto económico complejo para las familias rurales.
Da Silva recordó que su institución funciona desde 2002 y que desde entonces mantuvo una amplia oferta educativa en tres niveles: secundario técnico-agropecuario, formaciones profesionales y carreras superiores no universitarias. Explicó que el movimiento de alternancia reúne hoy a 30 instituciones distribuidas en toda la provincia y prepara la celebración de los 40 años desde la apertura de la primera EFA en Misiones. Señaló que esta historia se sostiene en “la promoción y el desarrollo de las familias rurales”, eje central del modelo.

En cuanto a la matrícula, detalló que las EFAs del nivel secundario con orientación agropecuaria alcanzan 3.782 alumnos, mientras que las escuelas agrotécnicas suman 318 estudiantes. Las formaciones profesionales, que abarcan desde auxiliar técnico agropecuario hasta carpintería, panadería, horticultura o corte y confección, reúnen 1.448 cursantes. En las tecnicaturas superiores, vinculadas a agricultura, ganadería, bromatología, forestal y administración, hay 363 estudiantes; y en los institutos de formación docente, un total de 346.
A lo largo de casi cuatro décadas, el sistema registra más de 15 mil egresados en todos sus niveles. Da Silva remarcó que este número refleja “la enorme cantidad de familias involucradas al movimiento”, que actualmente son más de 4.600, y el trabajo de 1.292 docentes en toda la red.
Un año marcado por la formación y la capacitación
Al trazar el balance del 2025, Da Silva aseguró que “fue un año muy positivo”. Explicó que una de las áreas más dinámicas fue la formación continua, tanto de estudiantes como de docentes y demás coeducadores. Señaló que se desarrollaron capacitaciones sobre alternancia, tecnologías digitales, impresión 3D, inteligencia artificial y educación emocional, muchas de ellas organizadas por el Gobierno provincial a través del SPEPM.
En este punto destacó especialmente el rol de la cartera educativa: “El licenciado Luis Bogado se tomó muy en serio desde el inicio de su gestión el tema de la formación”, aseguró. También valoró el trabajo conjunto con IPEM y con los representantes legales, quienes accedieron a diplomaturas específicas para fortalecer su función dentro de las instituciones.

Otro aspecto central del año fueron los Encuentros InterEFAs, espacios deportivos y culturales que se realizaron en San Pedro, San Vicente y Colonia Caguazú y que, según Da Silva, fortalecen la identidad del movimiento. Afirmó que, ante la imposibilidad de muchas familias rurales de afrontar mayores costos, “la presencia del Estado sostiene el funcionamiento de las escuelas”.
A ello se sumó el aporte estatal en equipamiento: mesas, sillas, colchones para internados y bioinsumos para la producción escolar. El rector subrayó que esta asistencia resulta fundamental en un contexto en el que las economías regionales atraviesan una fuerte crisis, especialmente la yerba mate, el té, el tabaco, la mandioca y la forestación.
Expectativas ante la Ley de Chacras Multiproductivas
Da Silva también analizó la reciente Ley VIII N.º 116, que impulsa el régimen de chacras multiproductivas. Comentó que están “muy atentos” a su implementación, ya que coinsideró que todo lo que fomente al sector rural es de interés para las EFAs.
Explicó que el valor de la ley radica en dos puntos fundamentales: reconocer la existencia de las chacras pequeñas y medianas típicas de Misiones y afirmar que este modelo productivo integrado es viable. Añadió que la norma apunta al cuidado del suelo, a la gestión sustentable del agua y a la reducción del uso excesivo de agroquímicos, todos ejes coincidentes con la filosofía de las escuelas de alternancia.

También valoró que la ley promueva la seguridad alimentaria, la venta local de excedentes y que busque reducir intermediaciones que encarecen los productos. Consideró que estos cambios mejorarían la rentabilidad de los productores y abrirían oportunidades de trabajo para los numerosos técnicos egresados de las EFAs, quienes podrían incorporarse a la asistencia técnica de las familias rurales.
Para cerrar, Da Silva vinculó este modelo con la necesidad de diversificar la producción ante las crisis cíclicas que afectan a las actividades tradicionales. Explicó que, si un productor no depende de un único cultivo, como la yerba o el tabaco, puede resistir mejor los períodos de inestabilidad: “Cuando hay un bajón cíclico, puede tener otro ingreso que le sea rentable y pueda cubrir cuestiones concretas”.

