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Written by 5:47 pm Educación

Pese al desfinanciamiento, la UNaM sostiene su comedor con recursos propios para más de 1.100 estudiantes

El comedor funciona con recursos propios y entrega alimentos frescos todos los días mediante licitación. La asistencia puede superar los 800 estudiantes diarios durante el ciclo lectivo.

El comedor universitario de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) registra cerca de 1.125 estudiantes becados y una asistencia diaria que puede alcanzar entre 700 y 800 comensales en períodos de cursada plena. Según explicó Ricardo Oettel, secretario de Bienestar Estudiantil de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, el servicio funciona desde 2011 en su ubicación actual y hoy se concentra exclusivamente en alumnos de esa unidad académica.

“El comedor es una de las becas más importantes que tenemos. Es la que mayor impacto presupuestario implica y se sostiene con recursos propios de la facultad”, afirmó. Además, detalló que durante 2025 el promedio de asistencia incluyó entre 400 y 600 estudiantes al mediodía y hasta 300 en el turno noche.

El 25 de marzo vuelve el servicio de cena

La universidad prevé reactivar la cena a partir del 25 de marzo, en coincidencia con el inicio de clases. “La idea es habilitar la cena cuando regrese el grueso de los estudiantes. Estamos en proceso de compra y licitación”, precisó Oettel.

El esquema contempla una diferencia operativa entre ambos turnos: mientras el almuerzo se sirve en el lugar, por la noche los estudiantes retiran la comida. “A la cena vienen menos estudiantes, generalmente la mitad o menos que al mediodía”, indicó.

Menús variados todos los días

El comedor garantiza una oferta alimentaria diversa, con productos frescos que llegan a diario mediante licitación. “Todos los días entra carne fresca, frutas, verduras y panificados. Los alimentos secos se compran cada dos meses”, explicó el funcionario.

Sobre la planificación, agregó: “El menú es variado, incluye legumbres, pastas y guisos. No se repite en la semana y es abundante, los estudiantes pueden repetir sin problema”.

En cuanto al impacto social, Oettel fue contundente: “Sin el comedor, habría menos estudiantes en la facultad. Comer es caro y este beneficio sostiene la continuidad académica”. También destacó que el acceso es amplio: “A todo estudiante que solicita la beca, se le otorga, porque entendemos que lo necesita”.

Las autoridades remarcan que las inscripciones para la beca del comedor continúan abiertas, con requisitos que incluyen la presentación de documentación socioeconómica y el seguimiento del rendimiento académico. En paralelo, la comunidad universitaria organiza alternativas como ollas populares en días sin servicio, con el objetivo de garantizar la alimentación de los estudiantes.

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