Desde su estreno en Prime Video, la serie Menem generó una gran repercusión entre el público y ahora lo hizo su versión de la Quinta de Olivos. La producción dirigida por Ariel Winograd y protagonizada por Leonardo Sbaraglia reconstruyó los momentos clave de la vida política de Carlos Saúl Menem con un enfoque que mezcla realidad y ficción. Uno de los elementos que más llamó la atención es la lujosa residencia que interpreta a la Quinta de Olivos.
A lo largo de los episodios, el espectador recorre escenas ambientadas en una imponente mansión de estilo francés. Aunque se presenta como la residencia oficial del presidente, en realidad se trata del antiguo casco de la Estancia Abril, ubicada en Hudson, al sur del conurbano bonaerense. El rodaje no se hizo en la verdadera Quinta de Olivos, sino en esta propiedad perteneciente a la familia Pereyra Iraola.

Cómo es la mansión que simula la Quinta de Olivos en “Menem”
La casona, construida en la década del ’30, ocupa un rol fundamental en la narrativa de la serie. Allí, por ejemplo, se filmó la escena en la que Menem y sus asesores anuncian la privatización de Entel durante un asado. Los sindicalistas se retiran indignados, mientras los funcionarios entonan la marcha peronista. En ese momento, la cámara enfoca la majestuosa fachada de piedra blanca, los techos de pizarra negra y las amplias escalinatas de acceso.
Este edificio, rodeado de jardines, espejos de agua y un camino arbolado, logra transmitir la opulencia que el guion asocia al poder presidencial. Incluso, los productores colocaron un escudo nacional en su fachada para reforzar la ilusión de estar en la verdadera residencia del jefe de Estado.

La historia de esta mansión se remonta a 1580, cuando Juan de Garay distribuyó las tierras ribereñas entre sus soldados. Con el tiempo, la parcela llegó a manos de Higinio Pereyra Iraola, quien la nombró Estancia San Juan. Luego, en 1899, su hija Laura heredó una fracción y la llamó Abril. Ella encargó al arquitecto José Millé la construcción de la casona, aunque la suntuosidad del proyecto no coincidió con sus deseos.
Laura nunca habitó la casa. En cambio, decidió cederla a su ahijado Jorge Pereyra Iraola, quien la ocupó junto a su familia. La mansión conserva un estilo academicista francés, y su superficie de 3900 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas la convierte en una de las más grandes de la región. En 2022, se puso a la venta con un valor estimado de diez millones de dólares, lo que la convirtió en la más cara del Gran Buenos Aires.
Los interiores de la mansión, también utilizados en Menem, aportan gran riqueza visual. En una escena, Zulema Yoma y el presidente mantienen una cena tensa en el comedor, donde destacan los pisos de madera, boiseries y una chimenea de mármol. En otra, Zulema conversa con el coronel Seineldín en un jardín de invierno con pisos dameros.

Una casa con rodaje
El tercer piso alberga las habitaciones de servicio, mientras que en el sótano funcionan una cocina a leña y una antigua caldera. Las galerías, los vitrales, los techos altos y los detalles europeos completan el conjunto. El parque, diseñado por el paisajista alemán Hermann Botrich, suma especies arbóreas traídas desde Europa. Por estos senderos, según se cuenta, caminaron celebridades como Walt Disney, Clark Gable e Indira Gandhi.
La casona formó parte de otras producciones audiovisuales. En la serie El Reino, sirvió nuevamente como residencia presidencial, aunque esta vez para un personaje ficticio interpretado por Diego Peretti. Por su conservación y estilo, esta propiedad se convirtió en una locación codiciada por la industria.
El éxito de Menem revalorizó esta locación histórica y acercó al público una pieza arquitectónica que, aunque alejada del poder real, transmite con fidelidad la atmósfera de la política nacional de los años noventa. Con cada escena, la casona de Hudson reescribió su papel en la cultura popular argentina.

