La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea marcó un hito diplomático y comercial para ambas regiones. El entendimiento creó uno de los mayores acuerdos de libre comercio del mundo y consolidó décadas de negociación. La rúbrica del tratado tuvo lugar en Asunción, Paraguay, con la presencia del presidente Javier Milei y sus pares regionales. También participó Ursula von der Leyen, presidenta del Comité Europeo, mientras se destacó la ausencia de Brasil.
De este modo, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se integraron comercialmente con un bloque de 450 millones de consumidores. En conjunto, ambas regiones conformaron un mercado cercano a 700 millones de habitantes.
El acuerdo recibió aprobación política inicial del bloque europeo a comienzos de enero. Sin embargo, ahora requiere el aval de los mandatarios sudamericanos antes de avanzar hacia las ratificaciones parlamentarias. Por ese motivo, especialistas consultados por iProfesional estimaron que la implementación podría comenzar recién a fines de 2027. Aun así, el pacto ya generó expectativas en sectores productivos.

Los principales puntos del acuerdo Mercosur-UE
El texto se estructuró sobre tres pilares centrales: comercio, cooperación y diálogo político. Allí se fijaron compromisos sobre aranceles, normas regulatorias y estándares sanitarios. En materia comercial, el acuerdo estableció la eliminación inmediata de aranceles para productos relevantes de la canasta exportadora argentina. Entre ellos figuran harina y porotos de soja, maní, frutas y productos pesqueros.
Además, el entendimiento definió una desgravación gradual para aceites vegetales, vinos y alimentos procesados. Esos plazos oscilaron entre cuatro y diez años. Otro punto clave involucró los derechos de exportación. A partir del tercer año de vigencia, la Argentina suspendió su aplicación para la mayoría de los envíos a la UE.
No obstante, el texto contempló excepciones para soja, hidrocarburos, papel, corcho y chatarra. En el complejo sojero, los topes comenzaron en 18% y descendieron hasta 14%. El acuerdo también fijó cuotas arancelarias para productos sensibles como carnes, arroz, maíz, miel y lácteos. Su distribución quedó sujeta a definiciones internas del Mercosur.
Asimismo, incorporó disciplinas regulatorias inéditas para el bloque regional. Entre ellas se incluyeron facilitación comercial, compras públicas, servicios y propiedad intelectual. Desde el sector privado, varias cámaras empresarias celebraron la firma. La Sociedad Rural Argentina afirmó que “el acuerdo representa una oportunidad estratégica tras 25 años de negociaciones”.
En la misma línea, el Grupo de los 6 sostuvo que se trató de “un paso más hacia la creación de un área de libre comercio”. También remarcó su impacto positivo. Por su parte, la Asociación Empresaria Argentina destacó que “se trata de un gran paso hacia delante”. Subrayó además su aporte al desarrollo económico y social.
El economista Marcelo Elizondo señaló que el pacto podría convertirse en una plataforma clave para exportaciones e inversiones. Según afirmó, “para la Argentina en particular, es un acuerdo positivo”. Actualmente, la Argentina exporta a la Unión Europea poco más de 9.000 millones de dólares anuales. Las proyecciones oficiales anticiparon un crecimiento sostenido del intercambio bilateral.
Con información de IP Profesional.

