El periodista Anas al Sharif, de 28 años, uno de los reporteros más reconocidos del canal Al Jazeera en Gaza, falleció junto a otros cinco reporteros en un ataque del ejército israelí contra la tienda de campaña en la que vivían y trabajaban, ubicada frente al hospital Al Shifa. El hecho ocurrió el domingo por la noche, en un contexto en el que el Comité para la Protección de los Periodistas contabiliza 186 reporteros muertos en la Franja desde el inicio del conflicto, el 7 de octubre de 2023. Al Sharif dejó un mensaje póstumo fechado el 6 de abril de 2025: “Si les llegan estas palabras, sepan que Israel ha logrado matarme y silenciar mi voz. En primer lugar, que la paz sea con vosotros y la misericordia y las bendiciones de Dios”.
Minutos antes del ataque, el periodista había reportado sobre un “cinturón de fuego” que golpeaba las zonas este y sur de la ciudad de Gaza. Una de las bombas impactó directamente en la tienda donde se refugiaba junto a los reporteros Mohammed Qreiqeh, Ibrahim Zaher, Moamen Aliwa y el conductor Mohammed Noufal, todos de Al Jazeera, así como el periodista freelance Mohammad al-Khaldi. En su mensaje final, Al Sharif escribió: “He vivido el dolor en todos sus detalles, he probado el sufrimiento y la pérdida muchas veces, pero nunca dudé en transmitir la verdad tal como es, sin distorsiones ni falsificaciones”.

Israel reconoce el ataque y acusa vínculos con Hamás
Israel admitió que Al Sharif fue blanco del bombardeo, acusándolo de ser un líder de Hamás que se hacía pasar por periodista, aunque no presentó comentarios sobre los otros fallecidos. El editor internacional de la BBC, Jeremy Bowen, afirmó que las pruebas presentadas “no son convincentes”.
Al Sharif, padre de dos hijos, nació en 1996 en el campamento de refugiados en Yabalia en Palestina y trabajaba para Al Jazeera desde el inicio de la guerra. En diciembre de 2023 perdió a su padre en un ataque contra su casa. Aun así, continuó con la cobertura del conflicto, incluidos los bombardeos que mataron a sus colegas Ismail al Ghoul y Rami al Rifi en 2024.
El director editorial de Al Jazeera, Mohamed Moawad, rechazó las acusaciones israelíes, e indicó que Al Sharif “solo estaba haciendo una cosa: informar y dar voz a quienes no la tienen dentro de la ciudad de Gaza”. La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas calificó el hecho como una “grave violación del derecho internacional humanitario” y exigió a Israel respetar y proteger a los periodistas, además de permitir acceso “inmediato, seguro y sin obstáculos” a Gaza para la prensa.

Organizaciones internacionales denuncian el asesinato de Anas al Sharif
Reporteros sin Fronteras (RSF) también condenó el ataque, y describieron a Al Sharif como “la voz del sufrimiento que Israel ha impuesto a los palestinos en Gaza” y pidiendo el fin del “bloqueo informativo” que atribuye a Israel. Martin Roux, de la mesa de crisis de RSF, declaró que es “aterrador” que un país se otorgue “el derecho a matar a periodistas cuando decide que son terroristas”.
En tanto, el ejército israelí sostiene que dispone de documentos que prueban la pertenencia de Al Sharif a Hamás, que incluyen “listas de personal, cursos de entrenamiento y directorios telefónicos”. Sin embargo, según la BBC, solo se han mostrado capturas de pantalla de hojas de cálculo supuestamente relacionadas con operativos de Hamás en el norte de Gaza. Todo ello, sin verificación independiente.
El portavoz militar israelí Avichay Adraee había acusado a Al Sharif en 2024 y 2025 de encubrir actividades de Hamás y la Yihad Islámica, y de estar entre seis periodistas de Al Jazeera vinculados a esos grupos. La cadena rechazó de manera rotunda esas afirmaciones. En respuesta, Al Sharif escribió entonces: “Mi mensaje es claro: no me callaré. No me detendré. Mi voz seguirá siendo testigo de cada crimen, hasta que esta guerra cese lo antes posible”.

