Argentina concretó su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras cumplirse el plazo de un año previsto por la normativa internacional, en una decisión que abre interrogantes sobre el futuro de la cooperación sanitaria global con el país.
La medida, impulsada tras cuestionamientos del Gobierno nacional a la gestión del organismo durante la pandemia, implica el retiro formal de uno de los principales espacios de coordinación sanitaria a nivel mundial. Sin embargo, especialistas advierten que el impacto inmediato sería limitado.
En diálogo con medios nacionales, el médico Guillermo Capuya sostuvo que la salida no representa “un drama” en el corto plazo, aunque reconoció que podría implicar la pérdida de ciertos niveles de asistencia técnica directa por parte del organismo.
Uno de los puntos centrales es que Argentina mantendrá su participación en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), lo que garantiza la continuidad de programas clave, especialmente en materia de vacunación.
A través de la OPS, el país seguirá accediendo al fondo rotatorio que permite la compra conjunta de vacunas a precios más bajos, gracias al volumen de adquisición regional. Este mecanismo es considerado estratégico para sostener los calendarios de inmunización.
“El sistema permite negociar mejores precios que de manera individual”, explicó Capuya, al destacar que países como Brasil, Argentina y Uruguay se benefician de esta modalidad de compra coordinada.
En términos financieros, la salida de la OMS también tiene implicancias. Argentina aportaba una cuota anual estimada entre cuatro y cinco millones de dólares, definida en función de su población y nivel de ingresos.
No obstante, el especialista aclaró que los principales créditos y financiamiento externo en materia sanitaria no provienen de la OMS, sino de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo.
Desde Nación sostienen que el país podrá reforzar la vigilancia epidemiológica a través de acuerdos bilaterales y el acceso a información en tiempo real, en un contexto global cada vez más interconectado.
En ese marco, la decisión aparece atravesada por factores políticos, económicos y sanitarios. Mientras se abre un nuevo escenario en la relación con organismos internacionales, la permanencia en la OPS se consolida como la clave para sostener la cooperación regional en salud.

