La guerra en Medio Oriente abandonó los campos de batalla tradicionales y golpeó de lleno el corazón diplomático de la región durante la madrugada de este martes. En un episodio que agrava significativamente las tensiones, dos drones iraníes impactaron contra la embajada de Estados Unidos en Riad. El ataque provocó incendios y explosiones en el barrio más custodiado de la capital de Arabia Saudita. Ante el peligroso avance de la ofensiva, el Departamento de Estado de EE.UU. tomó medidas drásticas e inmediatas. Ordenó la salida urgente de su personal y de sus ciudadanos en más de una decena de países de la región ante el temor a nuevas represalias.
Mientras tanto, el conflicto entró en una fase de caos diplomático con declaraciones cruzadas entre las potencias y los actores regionales. Por un lado, Donald Trump advirtió que la fase más violenta de la ofensiva contra Irán aún no comenzó, que presagia una mayor escalada bélica. Por otra parte, China acusó directamente al mandatario estadounidense de incitar un cambio de régimen en el país persa, que actúa en conjunto con Israel. En este contexto de extrema volatilidad, el derramamiento de sangre continúa sin dar tregua.
La importancia del Estrecho de Ormuz
En el plano económico y estratégico, el cierre total del Estrecho de Ormuz se convirtió en la medida más desesperada de la Guardia Revolucionaria para asfixiar la economía global. El Gobierno persa cumplió su amenaza y bloqueó efectivamente el paso del 20% del petróleo mundial. Esta acción unilateral tuvo repercusiones inmediatas en los mercados y disparó el precio del gas un 45% en Europa. Además, la medida paralizó por completo la producción de la compañía Qatar Energy, que afecta el suministro energético.
En paralelo a estas acciones, la aviación israelí llevó a cabo ataques precisos y destructivos en Teherán. Destruyó el principal centro de comunicaciones de la capital iraní y atacó la sede de una radiodifusora estatal. El objetivo de estas incursiones fue anular la capacidad de mando de la cúpula dirigencial iraní. Según los informes de inteligencia, esta conducción ya se encontró desarticulada tras la eliminación de 49 líderes en una sola jornada de ataques previos.
China se expresó sobre el conflicto
A las 4.00, China endureció su postura diplomática y acusó formalmente a Estados Unidos e Israel de “incitar un cambio de régimen” en Irán. El gigante asiático, que ya había expresado su apoyo a la voluntad de Irán de defenderse, calificó de “inaceptable” el asesinato del líder de la república islámica, Alí Khameneí. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, repitió en rueda de prensa que la ofensiva estadounidense e israelí “viola el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales”. Sobre la cuestión nuclear, la portavoz de la Cancillería señaló que China respeta el “derecho legítimo de Irán al uso pacífico de la energía nuclear”.
Anteriormente, a las 0.30 hs, el canciller iraní utilizó las redes sociales para responder a Washington. Seyed Abbas Araghchi reaccionó a las palabras del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien el lunes había expresado que desde el gobierno estadounidense sabían acerca de “una acción israelí” y que “eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses”.
Araghchi, en su publicación en X, sostuvo: “El Sr. Rubio admitió lo que todos sabíamos: Estados Unidos entró en una guerra por decisión propia en nombre de Israel. Nunca existió la supuesta ‘amenaza’ iraní”. Además, el ministro iraní afirmó que “el derramamiento de sangre estadounidense e iraní recae sobre aquellos que defienden la postura de ‘Israel Primero'”, y concluyó con una fuerte frase dirigida a la opinión pública norteamericana: “el pueblo estadounidense merece algo mejor y debería recuperar su país”.

