Un avión de combate F-35C del portaaviones USS Abraham Lincoln derribó un dron iraní Shahed-139 que se aproximaba con actitud calificada de agresiva en el Mar Arábigo, según informó el Comando Central de Estados Unidos (CentCom).
El portavoz del CentCom, capitán Tim Hawkins, declaró:
“El F-35C derribó el dron en defensa propia para proteger al portaaviones y a la tripulación”.

El derribo no causó heridos ni daños materiales, y el portaaviones continuó sus operaciones en aguas internacionales, mientras las fuerzas estadounidenses mantenían medidas de distensión.
Incidentes simultáneos en el estrecho de Ormuz
Horas después, un buque mercante estadounidense, el Stena Imperative, fue hostigado por dos embarcaciones y un dron iraní Mohajer, que se aproximaron a alta velocidad y amenazaron con abordar el petrolero.
El incidente generó alarma por tratarse de una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de hidrocarburos, provocando incrementos temporales en los precios del petróleo.

Según el centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido, otra embarcación informó contacto por radio con numerosas embarcaciones armadas, sin mayores consecuencias.
Reacciones y contexto geopolítico
El Comando Central estadounidense advirtió:
“No se tolerará el continuo acoso y las amenazas iraníes en aguas y espacio aéreo internacionales. La agresión aumenta los riesgos de colisión, errores de cálculo y desestabilización regional”.
Estos sucesos se producen en medio de negociaciones nucleares entre Washington y Teherán y de la represión interna en Irán, considerada la más grave desde 1979. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que la presencia de buques de guerra estadounidenses cerca de Irán podría desencadenar “cosas malas” si no se alcanza un acuerdo.
Impacto en la seguridad y los mercados
El derribo del dron y el hostigamiento al Stena Imperative evidencian riesgos crecientes en el transporte marítimo estratégico. El Mar Arábigo y el estrecho de Ormuz representan rutas por donde circula aproximadamente un tercio del crudo mundial, por lo que cualquier incidente puede afectar la estabilidad del suministro energético y los precios internacionales.

