Alrededor de mil policías de Río de Janeiro realizaron este jueves una operación en un conjunto de favelas de la ciudad contra el Comando Vermelho. Se trata de una de las mayores organizaciones criminales de Brasil. Esta es la segunda fase de la llamada Operación Contención, que dejó 122 muertos en octubre.
Los uniformados ocuparon el Complejo do Salgueiro desde la madrugada de este jueves. El objetivo fue tratar de capturar líderes de la organización criminal en ese conjunto de favelas en Sao Gonzalo, municipio del área metropolitana de Río de Janeiro.

Pese a que a los policías los recibieron a balazos y se registraron tiroteos en diferentes áreas, hacia al mediodía de este jueves no había informaciones sobre muertos, heridos o detenidos. Así lo informaron fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública consultadas por EFE.
En la primera fase de la operación, a finales de octubre, la acción policial realizada en los complejos de favelas de Penha y Alemao, también controlados por el Comando Vermelho, terminó con 122 muertos, que incluyó cinco policías. Fue la operación policial más letal hasta ahora en Brasil.
Los nuevos objetivos de la operación
La Operación Contención busca frenar el avance territorial del Comando Vermelho, una organización nacida en las cárceles cariocas en la década de 1970. Actualmente tiene ramificaciones en la mayoría de los estados de Brasil y en algunos países vecinos.
Según la Policía, la nueva fase de la operación tenía por objetivo el cumplimiento de 44 órdenes de arresto contra miembros de la organización criminal.
El principal blanco es Antonio Ilário Ferreira, un narcotraficante de 61 años conocido como ‘Barricó’. Es considerado el principal jefe de los pistoleros del Comando Vermelho en Sao Gonzalo.
Ferreira cumplía una condena a 27 años de prisión en un presidio de máxima seguridad en Mato Grosso do Sul, en la frontera de Brasil con Paraguay, pero lo liberaron gracias a un beneficio judicial en 2019 y desde entonces está prófugo.
Los tiroteos no reportan víctimas
La operación de hoy movilizó 880 agentes de la Policía Militarizada y 120 de la Policía Civil, que contaron con el apoyo de 20 vehículos blindados y dos helicópteros. Además de los ocasionales tiroteos sin víctimas, la mayor dificultad de los policías radicó en remover barreras montadas por los narcotraficantes en las calles de acceso a las favelas, a algunas de las cuales les prendieron fuego.
Los responsables por la operación dijeron haber removido definitivamente las barreras con que los narcotraficantes dificultan el acceso a sus áreas de control. Además, que se retiraron varios vehículos carbonizados de las calles.

En la operación de octubre, calificada como una “matanza” por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no lograron capturado ninguno de los líderes del Comando Vermelho.
El primer informe realizado por la Fiscalía sobre la operación indicó que dos cadáveres presentaban “lesiones atípicas”. Estas no se corresponden con enfrentamientos armados convencionales, ya que uno tenía marcas de tiros a corta distancia y otro había sido decapitado por un instrumento cortante.

