El soldado Maxim, integrante de la Guardia Nacional de Ucrania, decidió congelar su esperma durante una licencia en Kyiv tras conversar con su esposa, en medio de la guerra con Rusia. Desde el frente oriental explicó que tomó la decisión ante el riesgo constante de muerte en combate y ayudar a evitar una crisis demográfica. “Nuestros hombres están muriendo. El acervo genético ucraniano está muriendo. Esto se trata de la supervivencia de nuestra nación”, expresó.

La muestra fue almacenada sin costo en el marco de un programa estatal que permite a militares preservar su fertilidad. Si muere en combate, su esposa podrá utilizarla para tener el hijo que planearon. “Si estás en el ‘punto cero’ de la batalla o a 30 u 80 kilómetros, no hay garantía de que vas a estar seguro. Eso significa estrés y tiene un impacto: tu deseo sexual disminuye. Por eso tenemos que pensar en nuestro futuro y el futuro de Ucrania”, aseguró.
Las clínicas ampliaron la criopreservación y el Parlamento ajustó la ley para garantizar el acceso de las familias
Las clínicas privadas comenzaron a ofrecer criopreservación gratuita a soldados tras la invasión rusa de 2022, y al año siguiente el Estado asumió la financiación. La parlamentaria Oksana Dmitrieva participó en la redacción de la norma que respalda el programa. “Nuestros soldados están defendiendo nuestro futuro pero tal vez pierdan el propio, así que queremos darles esa oportunidad. Es para apoyarlos, para que puedan usar su esperma después si hiciera falta”, comentó.
De acuerdo a la BBC, la iniciativa tuvo un obstáculo inicial cuando se dispuso que las muestras debían destruirse si el donante moría, lo que impidió a la viuda de un militar utilizar el material congelado. Tras ese caso, la ley fue modificada y ahora las muestras se preservan hasta tres años después de la muerte del soldado, con consentimiento escrito previo. “También pensamos en el futuro y en todos los jóvenes que hemos perdido. Necesitamos reemplazarlos. Este es un pequeño paso para mejorar la situación demográfica”, sostuvo Dmitrieva.
Las clínicas registran baja de nacimientos y advierten sobre efectos psicológicos en pacientes
El Centro de Medicina Reproductiva estatal de Kyiv comenzó a recibir soldados en enero, aunque hasta ahora solo una docena se incorporó al programa. La directora Oksana Holikova anticipó un aumento en las solicitudes. “Esperamos una gran demanda. Tenemos grandes esperanzas”, manifestó desde el laboratorio donde se almacenan las muestras.

Holikova señaló que la cantidad de embarazadas atendidas se redujo a la mitad desde el inicio de la guerra y describió un escenario de fuerte impacto emocional. “Si las mujeres están estresadas, pueden tener problemas con sus períodos. Está todo conectado. Cerca de 60% de mis pacientes toman antidepresivos, entre ellos personas que sufren ataques de pánico por los ataques con misiles y drones”, explicó. También mencionó lo que definió como “síndrome de la vida detenida” y afirmó que “las mujeres están asustadas de quedar en embarazo si van a terminar corriendo a refugios antibombas”.

