Altos funcionarios de Estados Unidos e Irán se sentaron este sábado en la mesa de negociaciones en Islamabad, Pakistán, en un intento por frenar una escalada bélica que ya lleva seis semanas de conflicto y amenaza con desestabilizar toda la región. La reunión, que había sido anunciada con expectativa, comenzó con posiciones encontradas y versiones cruzadas sobre uno de los puntos más conflictivos, el desbloqueo de los activos iraníes congelados en el extranjero.
Una fuente iraní de alto rango afirmó que Estados Unidos había aceptado liberar los fondos que Teherán tiene depositados en Qatar y otros bancos internacionales. La supuesta medida fue celebrada por el régimen persa como una señal de “seriedad” para alcanzar un acuerdo, a cambio de lo cual la república islámica liberaría el estratégico estrecho de Ormuz.

Sin embargo, un alto funcionario estadounidense desmintió categóricamente esa información. “Falso. Las reuniones ni siquiera han comenzado todavía”, respondió la fuente de Washington, dejando en evidencia la profunda desconfianza que aún prevalece entre ambas delegaciones antes incluso de iniciar el diálogo.
Las negociaciones dependen de la congelación de activos y del alto el fuego en Líbano
De acuerdo a lo que publicó Al Jazeera, las conversaciones en Islamabad dependen de dos condiciones clave, la congelación de activos iraníes y el alto el fuego en Líbano. Teherán había declarado previamente que cualquier acuerdo para el cese definitivo de los combates debía incluir ambos puntos como condiciones ineludibles.
Uno de los principales problemas que enfrentan las delegaciones es la importante falta de confianza mutua. Irán también exige el fin de la guerra de Israel contra Hezbollah en territorio libanés, un conflicto paralelo que se intensificó en las últimas semanas y que el gobierno persa considera parte del mismo escenario bélico.

