Flávio Bolsonaro se convirtió en el candidato presidencial de la ultraderecha brasileña tras imponerse en una interna familiar marcada por tensiones y disputas estratégicas. El senador logró el respaldo de su padre, Jair Bolsonaro, inhabilitado y condenado a 27 años de prisión por golpismo, y quedó posicionado como el heredero político del clan de cara a las elecciones de 2026.
El expresidente, detenido y con problemas de salud, optó por su hijo mayor para enfrentar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La definición dejó al margen a otros aspirantes del entorno familiar y también condicionó al gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, aliado histórico del bolsonarismo.
Quién es Flávio Bolsonaro
Flávio Bolsonaro, de 44 años, ganó una pulseada que incluyó a su “madrastra”, Michelle Bolsonaro, quien había comenzado a construir su propio perfil electoral. Sin embargo, los hermanos del senador presionaron para que el liderazgo recayera en uno de ellos, y finalmente Jair Bolsonaro inclinó la balanza.

Eduardo Bolsonaro, considerado inicialmente el favorito, quedó fuera de competencia tras autoexiliarse en Estados Unidos. La Cámara de Diputados le revocó su banca por ausencias reiteradas, y además enfrenta acusaciones por intentar entorpecer desde el extranjero la causa judicial contra su padre. Su salida despejó el camino para Flávio.
Carlos Bolsonaro, concejal de Río de Janeiro, no logró proyección nacional suficiente, mientras que Jair Renán, edil de Camboriú, aún carece de peso político. En ese contexto, Flávio emergió como la figura con mayor estructura y visibilidad dentro del apellido Bolsonaro.
La candidatura alteró el tablero político brasileño. Aunque faltan meses para las elecciones, el senador primero dejó abierta la posibilidad de declinar si prosperaba una amnistía. Luego ratificó su decisión con una frase contundente: “Es irreversible. Mi candidatura no está a la venta”.
El respaldo formal llegó el Día de Navidad, cuando Jair Bolsonaro difundió una carta desde prisión. “Ante este escenario de injusticia, y con el compromiso de no permitir que la voluntad popular sea silenciada, tomo la decisión de nombrar a Flávio Bolsonaro como precandidato a la Presidencia de la República en 2026″, escribió.

Según analistas, la estrategia también apunta a presionar a los partidos de derecha favorables a una eventual amnistía. La analista Denilde Holzhacker explicó que mantener a Flávio como candidato permite ganar tiempo y evita exponer prematuramente a Tarcisio de Freitas.
Del lado oficialista, Lula ya movió fichas. El presidente reforzó alianzas con sectores de la centroderecha y sumó figuras clave a su gabinete. El objetivo es retener apoyos decisivos del “centrao”, que suele definir gobernabilidad y resultados electorales.

