El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo escenario con la entrada del Líbano como segundo frente de guerra. La tensión escaló tras el accionar de Hezbollah, aliado de Irán. Mientras disminuyen los ataques iraníes contra Israel, el grupo chiíta lanzó misiles hacia territorio israelí. En respuesta, el ejército israelí bombardeó zonas del país vecino.
Además, Israel ordenó evacuar el distrito de Dahiyeh, bastión de Hezbollah en el sur de Beirut, donde miles de personas huyeron en un éxodo masivo. En este sentido, soldados israelíes cruzaron la frontera y avanzaron en territorio libanés para crear una “zona tapón”. Se trata de una medida que busca frenar incursiones del grupo armado.

Hezbollah es el único aliado militar de Irán que participa activamente en la guerra contra Israel y Estados Unidos, mientras que otras milicias proiraníes permanecen al margen. El movimiento, conocido como Partido de Dios, combina su rol político con un ejército paralelo y en la práctica, ejerce control como un Estado dentro del Estado.
Su poder militar fue financiado por Irán, aunque se redujo tras dos años de guerra con Israel. Sin embargo, mantiene decenas de miles de combatientes activos. “No está claro qué poder de fuego retuvo Hezbollah y no ha provocado daños significativos hasta ahora”, explicó el analista del Crisis Group en Beirut, David Wood. Y agregó: “Siempre es posible que Hezbollah tenga misiles de precisión guiada, pero no está claro si aún los conserva o puede usarlos”.
El ministerio de Salud libanés informó 102 muertos y 638 heridos desde el inicio del conflicto. Los desplazados superan los 83 mil El primer ministro Nawaf Salam teme un aumento exponencial de víctimas. Israel advirtió a los habitantes del sur de Beirut: “Salven sus vidas y evacuen sus viviendas de inmediato”.

El pánico generó embotellamientos en las salidas de la capital. El ministro israelí Bezalel Smotrich aseguró: “Muy pronto, Dahiyeh se parecerá a Jan Yunis”. Asimismo, Israel extendió sus ataques al valle de la Bekaa y a zonas drusas como Baabda, Aramoun y Saadiyat. La ofensiva alcanzó áreas más allá de los bastiones tradicionales de Hezbollah.
En paralelo, Israel ordenó evacuar más de 50 pueblos fronterizos. Hezbollah reivindicó ofensivas contra fuerzas terrestres y trece ataques el martes. También lanzó cohetes y drones suicidas contra Tel Aviv y Haifa.

