El Boeing 787 Dreamliner de Air India, que partió desde Ahmedabad hacia Londres, se estrelló menos de un minuto después del despegue, que causó la muerte de 241 personas a bordo y 19 en tierra. El informe preliminar de la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos (AAIB) de India detalla que la aeronave impactó contra varios edificios antes de incendiarse. Afectó estructuralmente cinco construcciones. El documento de 15 páginas, difundido dentro del plazo que exigen los protocolos internacionales, no ofrece conclusiones sobre la causa del accidente. Sin embargo, desató controversia por lo que presenta y lo que omite.
De acuerdo con el informe, dos interruptores de corte de combustible pasaron de la posición de “funcionamiento” a “corte” segundos después del despegue, lo que privó de empuje a los motores. Aunque fueron reiniciados, la maniobra resultó tardía. Estos interruptores poseen un sistema de bloqueo diseñado para impedir que se activen por accidente. Según el texto, un piloto preguntó al otro “¿por qué lo desconectaste?” y recibió como respuesta que “no lo hizo”, pero no se identificó a los interlocutores ni se incluyó la transcripción directa del audio de cabina.

Las dudas sobre la información faltante generan tensión en la industria
La publicación del informe alimentó versiones que atribuyen el accidente a una acción deliberada de uno de los pilotos. La Asociación de Pilotos Comerciales de India lo calificó de “acusación grave” basada en datos incompletos y denunció que plantear hipótesis sobre un suicidio sin pruebas viola la ética periodística. El director ejecutivo de Air India, Campbell Wilson, pidió no sacar “conclusiones prematuras”. Para varios especialistas, los elementos disponibles hasta el momento no son suficientes. “No es un informe completo”, sostuvo un piloto en condición de anonimato. Entre los puntos más cuestionados figura la ausencia de la transcripción de la grabadora de voz.
Bjorn Fehrm, analista de Leeham Company, criticó que no se informe qué ocurrió en cabina entre el corte de los motores y su reinicio, y señaló que “es alguien intentando ocultar algo”. Otra fuente de ingeniería afirmó que el informe no incluye datos técnicos sobre el estado de los motores antes del corte de combustible. El documento sí menciona que la velocidad del motor cayó al interrumpirse el suministro, un procedimiento que, en caso de pérdida de potencia, los pilotos estarían entrenados para revertir.

Técnicos critican las omisiones y cuestionan la relevancia de ciertos datos
Tim Atkinson, exinvestigador británico, expresó que el informe genera más preguntas que respuestas. Parte de la controversia gira en torno a la mención de un boletín emitido por la FAA en 2018, que advertía sobre interruptores de corte de combustible defectuosos en algunos Boeing 737. La FAA no calificó el problema como una condición insegura y no emitió una directiva obligatoria, aunque recomendó inspecciones. El informe indica que Air India no realizó esas revisiones en su flota.
Ese dato llevó a suponer que el accidente podría deberse a un fallo mecánico, pero en una nota interna a la que accedió la BBC, la FAA sostuvo que esa falla no comprometía la seguridad. Además, los técnicos habían reemplazado el módulo de control del acelerador del avión siniestrado dos veces, la última dos años antes del siniestro, y esto implicó que también cambiaran los interruptores. Fehrm afirmó que vincular el boletín de 2018 con el accidente era “totalmente irrelevante”.

India ordena inspecciones adicionales tras la publicación del informe
La Dirección General de Aviación Civil de India pidió que todas las aeronaves incluidas en el boletín de la FAA sean inspeccionadas antes del 21 de julio. Si bien el informe no señala que los interruptores del vuelo 171 estuvieran defectuosos, esta disposición busca cubrir cualquier posibilidad. En simultáneo, voces del sector consideran que el texto sugiere una explicación implícita sin desarrollar una línea argumental clara. “Los peores informes son aquellos que se escriben para leerse ‘entre líneas’”, opinó Atkinson.
La AAIB no tiene la obligación de publicar sus informes preliminares, ni estos tienen como fin determinar responsabilidades. Su carácter es informativo y limitado a los primeros hallazgos. A pesar de ello, las reacciones públicas, institucionales y profesionales revelan una fuerte expectativa en torno a las causas del siniestro y el desempeño de la tripulación. Hasta el momento, persisten vacíos en el análisis técnico del informe que impiden una reconstrucción completa de lo ocurrido en la cabina.
La publicación del informe final podría demorar más de un año
Los protocolos internacionales exigen la emisión del informe final de un accidente aéreo en el plazo de un año, aunque en la práctica las autoridades pueden extender este proceso. Mientras tanto, las familias de las víctimas, los profesionales de la aviación y el público general esperan información concluyente. La investigación cuenta con la participación de autoridades de Estados Unidos debido a que Boeing y GE Aerospace, fabricantes de la aeronave y los motores respectivamente, son empresas estadounidenses. El único sobreviviente del vuelo 171 aún no ha brindado testimonio público sobre el episodio.

