La organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos, indicó que las protestas en Irán dejaron un total de 6.126 fallecidos. De esa cifra, 5.777 eran manifestantes, mientras que 86 eran menores de edad y 214 pertenecían a fuerzas vinculadas al gobierno.
En este sentido, HRANA detalló que otras 49 víctimas eran civiles que no participaban de las movilizaciones. La caída del rial fue el detonante de las protestas iniciadas el 28 de diciembre en Teherán, que rápidamente se expandieron por todo el país.
Las manifestaciones alcanzaron su punto más crítico los días 8 y 9 de enero, con una explosión de marchas en casi todas las ciudades iraníes. La represión fue inmediata y dejó un saldo que continúa generando debate.
El régimen de Teherán reconoció 3.117 muertes, mientras que la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Oslo, elevó la cifra a 3.428. La diferencia entre los reportes refleja la magnitud de la crisis.

Alerta sobre represión y miles de fallecidos
La organización Netblocks denunció que las autoridades mantienen bloqueado Internet por decimoctavo día consecutivo, dificultando el acceso a información y comunicación en todo el país. HRANA también alertó sobre la situación en los hospitales. “Las fuerzas de seguridad identifican a las personas heridas en relación con las protestas y las retiran de los hospitales para arrestarlas”, señaló.
En respuesta, más de cuatro mil médicos firmaron una declaración condenando la represión contra el personal sanitario. HRANA señlaó que 11.009 personas resultaron gravemente heridas y que los arrestos ascienden a 41.880.
La organización documentó además 245 casos de confesiones forzadas transmitidas y contabilizó 651 incidentes relacionados con las protestas en 200 ciudades de 31 provincias. El alcance nacional de las movilizaciones es innegable.
En otro orden, las Fuerzas Armadas de Irán advirtieron sobre el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y otros buques estadounidenses en Oriente Medio. “La concentración y acumulación de fuerzas aumentará su vulnerabilidad y los convertirá en objetivos al alcance”, indicó una fuente militar.
El comando central unificado de Irán sostuvo que “la República Islámica no iniciará ninguna guerra, pero no permitirá ninguna amenaza contra la seguridad nacional”. Las tensiones con Estados Unidos se intensifican en un contexto marcado por la violencia interna.

