La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) reveló en un informe preliminar que el accidente ocurrido en el sur de España, con un saldo de 45 muertos, podría estar relacionado con una fractura en un carril a la altura de una soldadura. El hallazgo abre una línea de investigación que deberá confirmarse con cálculos y análisis técnicos más detallados.
La entidad explicó que la hipótesis surge tras detectar “muescas” en las ruedas de varios trenes de alta velocidad que pasaron por la estación de Adamuz antes del descarrilamiento inicial. Además, los peritos observaron deformaciones en el carril que refuerzan la sospecha de una rotura previa.
“Estas muescas en las ruedas y la deformación observada en el carril son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado”, afirmaron desde la CIAF, dependiente del Ministerio de Transportes. En este sentido, explicaron que “de acuerdo con la información disponible en este momento, se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y por lo tanto al descarrilamiento”.

Los investigadores confirmaron que las marcas en las ruedas del costado derecho aparecieron en tres trenes que atravesaron Adamuz antes de que lo hiciera el convoy de la compañía italiana Iryo. Sus últimos vagones descarrilaron justo cuando otro tren circulaba en dirección contraria y terminó impactando, lo que agravó la tragedia.
Ambos trenes transportaban a 480 pasajeros y circulaban a más de 200 km/h, dentro de lo permitido para ese tramo. La comisión descartó cualquier error humano de los maquinistas y centró la investigación en la infraestructura ferroviaria.

