La tensión en el Golfo Pérsico aumentó tras una nueva advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigida contra Irán. El mandatario amenazó con “destruir masivamente” un importante yacimiento de gas iraní si Teherán ataca nuevamente las instalaciones energéticas de Qatar.
La declaración de Trump se produjo un día después de que Israel atacara el yacimiento iraní de South Pars. En respuesta, Irán lanzó misiles contra el complejo energético de Ras Laffan en Qatar, lo que provocó “daños considerables” y un fuerte impacto en los mercados.
Paradójicamente, ambos complejos están estrechamente vinculados. South Pars y Ras Laffan forman parte de la mayor reserva de gas natural del mundo, ubicada en alta mar en el Golfo Pérsico y compartida por Irán y Qatar. En este sentido, South Pars corresponde a la parte iraní de la reserva, mientras que la sección catarí se denomina North Dome, de donde se extrae el gas que se procesa en Ras Laffan.
Tras el ataque contra el complejo de Qatar, los precios del gas natural en Europa se dispararon cerca de 25 por ciento este jueves, alcanzando su nivel más alto en más de tres años. Además, los precios del petróleo subieron alrededor de cinco por ciento y llegaron a US$113 por barril.
Irán consume la mayor parte de su gas a nivel interno. Qatar, en cambio, se posiciona como el tercer mayor exportador mundial de gas natural licuado, lo que refuerza la relevancia de sus instalaciones energéticas en el mercado global.
Aunque Israel no confirmó oficialmente el ataque contra South Pars, Trump aseguró que Estados Unidos “no sabía nada de este ataque”. Además, prometió que “Israel no realizará más ataques” contra el yacimiento iraní, salvo que Irán vuelva a atacar las instalaciones energéticas de Qatar.

