El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump volvió a marcar diferencias con el gobierno de Benjamin Netanyahu durante la cumbre del G7 en Evian, Francia. Sus declaraciones reavivaron el foco sobre el conflicto en Medio Oriente.
Afirmó este martes que sugirió a Israel permitir que Siria se ocupe de Hezbollah en el Líbano y cuestionó la estrategia aplicada por Netanyahu frente al grupo chiita aliado de Teherán. “Israel lleva demasiado tiempo luchando contra Hezbollah” y “ha muerto demasiada gente”, sostuvo Trump antes de plantear una alternativa para el escenario regional. “He sugerido a Israel dejar que Siria se ocupe de Hezbollah, y siendo sinceros, creo que lo harán mejor”, declaró el mandatario republicano desde la cumbre en Francia.
Las críticas no quedaron allí. Trump apuntó directamente contra Netanyahu al señalar que el primer ministro israelí “tiene que ser más responsable en lo que concierne al Líbano”. Además, remarcó que no está “contento” con la forma en que Israel manejó el conflicto con la organización armada libanesa.
Horas después, el presidente estadounidense profundizó sus declaraciones y reivindicó el papel de Washington en la seguridad israelí. “Sin mí, no existiría Israel porque ningún otro mandatario internacional estuvo dispuesto a hacer lo que yo hice”, aseguró durante una intervención junto al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani.
En ese contexto insistió: “Sin Estados Unidos, no existiría Israel. Habría sido destruido hace mucho tiempo si yo no me hubiera involucrado. Cualquier persona inteligente lo sabe”.
El pacto de 60 días abre un nuevo escenario en Medio Oriente
Las declaraciones se produjeron en un momento sensible para la relación entre Estados Unidos e Israel. Ambos gobiernos habían impulsado una ofensiva conjunta contra Irán con el objetivo de debilitar el programa nuclear de Teherán y modificar el equilibrio regional.

Sin embargo, el acuerdo preliminar alcanzado entre Estados Unidos e Irán generó inquietud en Israel. Según lo mencionado en las negociaciones, ambas partes se disponen a firmar este viernes en Suiza un marco para poner fin a la guerra.
El pacto contempla una pausa de 60 días en las hostilidades mientras continúan las conversaciones sobre los términos definitivos, con el programa nuclear iraní como eje principal. En esta línea, el acuerdo es considerado “terrible para Israel”, dado que el gobierno de Netanyahu tuvo escasa capacidad para influir en las conversaciones entre Washington y Teherán.
Por otro lado, el malestar israelí se concentra en dos cuestiones que, según consideran, no estarían plenamente contempladas en esta etapa inicial: el programa de misiles iraní y el respaldo de la República Islámica a grupos armados de la región, entre ellos Hezbollah.

