Vilson Pereira Da Silva respiró aliviado esta mañana después de vivir uno de los sustos más grandes de su vida. El turista brasileño de 51 años se detuvo a cargar combustible en una estación de servicio de Jardín América y, al girar la mirada, descubrió que su esposa ya no estaba.
Da Aparecida Dos Santos, de 55 años, había desaparecido del vehículo sin dejar rastro. El hombre recorrió los alrededores del parador ubicado sobre la Ruta Nacional 12 sin obtener resultados, mientras la desesperación comenzaba a ganarle terreno.

Los empleados del lugar alertaron a las autoridades al ver al turista completamente quebrado. Efectivos del Comando Radioeléctrico de la UR IX llegaron rápidamente al kilómetro 1440 y revisaron las grabaciones de las cámaras de seguridad del predio para entender qué había sucedido.
Las imágenes de video mostraron una situación que nadie esperaba. La mujer había abandonado la estación por sus propios medios y se alejaba caminando tranquilamente por la banquina de la ruta, como si nada fuera extraño en esa escena.
Encontraron a la turista brasileña caminando hacia los Saltos del Tabay
Los policías montaron un operativo de rastrillaje que dio resultados a los pocos minutos. Encontraron a Da Aparecida varios kilómetros adelante, cerca del acceso a los Saltos del Tabay, caminando bajo el sol con una calma que contrastaba con la angustia de su esposo.
Cuando los uniformados le preguntaron qué hacía allí, la mujer respondió con una lógica imperturbable. Estaba esperando que su marido la alcanzara con el auto, por eso continuaba avanzando. Había recorrido aproximadamente cinco kilómetros sin mirar atrás, confiando en que Vilson aparecería en cualquier momento.
Los agentes subieron a la mujer al patrullero y la llevaron de regreso a la estación de servicio. El reencuentro desató la emoción contenida del hombre, que pasó de las lágrimas a la euforia en cuestión de segundos. Ya repuesto del susto, Vilson no paraba de agradecer a los efectivos y hasta les pidió fotos para guardar el recuerdo de este episodio que, con el correr de las horas, se convertirá seguramente en anécdota de viaje.

