El Congreso Nacional, en una votación histórica, rechazó el veto presidencial a la ley de emergencia pediátrica, consolidando un contundente respaldo a la situación crítica de los hospitales públicos de niños, como el Garrahan. Con 181 votos afirmativos, 60 negativos y 1 abstención, los diputados insistieron en la sanción de la ley que otorga fondos extraordinarios para el sector, una victoria para los sectores de la salud y la oposición al gobierno de Javier Milei.
La ley, que había sido aprobada por primera vez a fines de agosto, busca enfrentar la creciente demanda de atención pediátrica en un contexto de desfinanciamiento y alta presión en los hospitales públicos, particularmente en el Garrahan, uno de los principales centros pediátricos del país. Además, se estipula una recomposición de los salarios de los trabajadores de la salud acorde a la inflación, una medida necesaria dada la crisis económica que atraviesa el país.
El rechazo al veto presidencial no solo fue una victoria legislativa, sino también un fuerte mensaje político. La insistencia con la ley demostró la capacidad de la oposición para unir fuerzas a pesar de las tensiones internas, como también la creciente dificultad del gobierno para conseguir el apoyo de sus aliados tradicionales.
El Gobierno de Milei había intentado acercarse a los gobernadores con fondos de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) —un total de $12.500 millones distribuidos a cuatro provincias— pero no logró sumar los apoyos clave. A pesar de los esfuerzos diplomáticos del ministro del Interior, Lisandro Catalán, las ausencias y votos en contra de algunos aliados claves revelaron las fisuras en el oficialismo. Incluso, varios diputados de la coalición libertaria, que inicialmente apoyaron la ley de emergencia pediátrica, se desmarcaron de la postura de Milei, evidenciando las fracturas dentro del oficialismo.
El respaldo a la ley de emergencia pediátrica fue claro desde las provincias, especialmente por parte de la oposición, donde muchos gobernadores expresaron su apoyo a la iniciativa, preocupados por la situación crítica en los hospitales infantiles.
La ley ahora deberá ser tratada en el Senado, donde la ratificación de la iniciativa es prácticamente segura. Si bien el gobierno de Milei sufrió un revés en Diputados, lo que parece claro es que el rechazo al veto presidencial es una señal inequívoca de la movilización de la oposición y de un sector de la sociedad que exige mayor atención a la salud infantil.

