El Gobierno de Misiones puso en marcha una mesa de trabajo interinstitucional para coordinar medidas de prevención y respuesta frente a posibles eventos climáticos extremos vinculados al fenómeno de El Niño. El operativo contempla limpieza de arroyos, elaboración de protocolos conjuntos de actuación, asistencia sanitaria y un relevamiento integral de recursos disponibles en toda la provincia.
Durante el encuentro, los organismos presentes acordaron fortalecer las tareas preventivas y avanzar con acciones específicas para reducir el impacto de posibles inundaciones y anegamientos. Entre las principales medidas se definió la limpieza de arroyos y canales, además de la elaboración de protocolos conjuntos ante evacuaciones, daños en viviendas, afectación de escuelas y pérdidas productivas.

También se propuso crear una base de datos unificada para relevar maquinaria, personal operativo, recursos sanitarios e insumos disponibles en cada organismo. El objetivo es mejorar la capacidad de respuesta y acelerar la coordinación entre las distintas áreas del Estado ante emergencias de gran magnitud.
En paralelo, las autoridades advirtieron sobre el riesgo sanitario asociado a inundaciones y acumulación de agua. Según se informó, entre 2015 y 2024 se registraron alrededor de 400 casos relacionados con brotes de leptospirosis y cuadros de diarrea tras eventos climáticos severos.
El subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra, advirtió que las lluvias podrían alcanzar los 600 milímetros entre septiembre y diciembre y señaló que la zona más vulnerable es la cuenca del río Uruguay.
Parra explicó que las crecidas no dependen solamente de las lluvias en Misiones, sino también de las que se registren en el sur de Brasil. “La zona más crítica para nosotros siempre es la cuenca del río Uruguay, porque depende mucho de las lluvias en lado brasileño, especialmente donde están los afluentes y las represas”, señaló.
Ante este escenario, el funcionario detalló que el protocolo contempla la articulación entre organismos provinciales, fuerzas federales, municipios, Policía, Bomberos, escuelas y distintas instituciones.
Parra aclaró que este esquema no se implementa ante tormentas habituales o daños aislados, sino frente a eventos que pueden generar afectaciones masivas. “El plan de emergencia no se aplica cuando hay tormentas de baja intensidad. Se activa cuando pueden haber eventos más grandes”, sostuvo.
En ese marco, durante los últimos días se realizó una reunión de coordinación con distintos sectores del Estado y fuerzas de seguridad para ajustar mecanismos de respuesta, especialmente en los siete municipios ubicados en la cuenca del río Uruguay.
El funcionario explicó que uno de los puntos centrales del operativo es trabajar en la autoprotección y en la prevención comunitaria. En ese sentido, destacó la participación del sistema educativo para definir protocolos específicos en escuelas ubicadas en zonas de riesgo.
“Si una escuela está en la costa del río Uruguay y hay crecientes, hay que saber qué hacer, si suspender clases o no, y cómo actuar”, detalló.
Información certera a la población
Respecto a la comunicación con la población, el subsecretario consideró fundamental brindar información precisa y evitar generar alarma innecesaria. Explicó que las recomendaciones específicas se canalizan a través de cada municipio, ya que las situaciones varían según la localidad.
Como ejemplo, mencionó el trabajo realizado en El Soberbio. Las autoridades municipales emiten comunicados diarios durante períodos de crecientes para informar a los vecinos sobre medidas preventivas y acciones concretas.

Según las proyecciones actuales, el fenómeno comenzaría a manifestarse desde junio. En paralelo, informaron que los meses más complejos serían septiembre, octubre, noviembre y diciembre, coincidiendo con el período históricamente más lluvioso en la provincia. “Serían los meses más lluviosos y más críticos en lo que es tormentas, pero con una intensidad superior a la normal”, concluyó Parra.

