El Gobierno de Misiones profundizó el trabajo preventivo frente al avance de El Niño y la posibilidad de lluvias y tormentas severas durante los próximos meses. El viernes, en Casa de Gobierno, organismos provinciales, municipios y fuerzas de seguridad evaluaron la marcha del Plan Integral de Prevención, Contingencia y Respuesta, con especial atención sobre las zonas que podrían verse afectadas por crecidas de ríos y arroyos.
La coordinación está a cargo del ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, junto al subsecretario de Protección Civil, Enrique Parra. El esquema comenzó a organizarse en mayo y tiene como objetivo anticipar escenarios de riesgo, acercar medidas preventivas a la población y garantizar la asistencia y reparación de daños ante eventuales emergencias.
Durante la reunión técnica, cada organismo puso en común los recursos disponibles, los equipos con los que cuenta y las acciones que puede desarrollar ante una situación de emergencia. El trabajo también contempla la articulación con los municipios, que tienen a sus intendentes como responsables de la Defensa Civil local.
“Nos estamos preparando, trabajando, haciendo capacitaciones con todas las instituciones del Estado provincial, con las fuerzas nacionales y, de esta manera, poder estar a la altura de las circunstancias en caso de que suceda”, explicó Sartori.
Un esquema que integra prevención, asistencia y respuesta
El principal objetivo de la estrategia provincial es evitar que la respuesta comience cuando ya se produjo una emergencia. Por eso, el trabajo se concentra en identificar previamente las zonas de mayor exposición, conocer los recursos disponibles y establecer mecanismos de coordinación entre los distintos organismos.
Sartori señaló que existen puntos identificados como “zona roja”, principalmente sobre la costa del río Uruguay. Entre ellos mencionó a El Soberbio, San Javier, Panambí, Colonia Aurora, Alicia Baja y Alba Posse. En esas localidades ya se trabaja junto a los intendentes y sus equipos para anticipar posibles crecidas y definir mecanismos de evacuación y asistencia.
Sin embargo, el ministro remarcó que el riesgo no se limita a esas localidades. Las precipitaciones abundantes pueden generar desbordes de arroyos, anegamientos, cortes de rutas y dificultades para el escurrimiento del agua en distintos puntos de la provincia.
“Podemos llegar a tener anegamiento en otros lugares, crecientes, situaciones de cortes de ruta por crecida de arroyos”, advirtió.
A ese escenario se suma la posibilidad de tormentas severas y vientos fuertes, que pueden generar daños sobre viviendas, infraestructura y servicios.
Qué aporta cada organismo al operativo
La fortaleza del plan está puesta en la articulación de capacidades. La Provincia busca que cada organismo aporte recursos y conocimiento específico para actuar de manera coordinada ante una emergencia.
Protección Civil cumple un rol central en la coordinación de la respuesta y en la organización de los recursos destinados a la asistencia. El organismo trabaja junto a los municipios para relevar sectores de riesgo, prever lugares de resguardo y preparar los mecanismos de intervención ante posibles evacuaciones.
Los municipios tienen un papel clave en la primera respuesta. Los intendentes son los presidentes de la Defensa Civil de cada localidad y, por eso, constituyen el primer nivel de actuación frente a una emergencia. La Provincia apunta a respaldar a los gobiernos locales cuando su capacidad de respuesta resulte superada.
La Policía de Misiones y las fuerzas nacionales —Ejército, Prefectura Naval y Gendarmería— participan de la planificación conjunta. La coordinación contempla especialmente los recursos que pueden ser necesarios para intervenir en zonas afectadas por crecidas, facilitar evacuaciones y garantizar el acceso a sectores que puedan quedar aislados.
En el caso de Prefectura y los recursos náuticos, uno de los aspectos evaluados es la disponibilidad de embarcaciones para eventuales rescates en zonas inundadas. La Provincia también analiza la posibilidad de complementar esos recursos con embarcaciones utilizadas por clubes de pesca y empresas de turismo.
Sartori explicó que se busca avanzar en mecanismos de articulación con clubes y prestadores que trabajan en sectores como Moconá e Iguazú, cuyos gomones podrían incorporarse a un esquema de asistencia ante una emergencia, dada su capacidad para desplazarse por zonas con presencia de agua.
Los equipos terrestres 4×4 constituyen otro recurso considerado dentro del operativo. Su disponibilidad permitirá asistir en lugares donde las condiciones de los caminos dificulten el ingreso de vehículos convencionales, además de facilitar el traslado y distribución de insumos.
Vialidad Provincial integra el esquema de prevención debido a la posibilidad de cortes y dificultades de circulación provocadas por las lluvias, las crecientes de arroyos y los anegamientos. El relevamiento de caminos forma parte de las tareas que se realizan en las zonas consideradas de mayor riesgo.
IPRODHA también tiene una participación específica. Según explicó Sartori, el organismo articula con empresas que desarrollan distintas operaciones en la provincia para capacitar a su personal y prepararlo para intervenir ante situaciones complejas que puedan presentarse.
A su vez, participan los ministerios de Salud, Educación, Desarrollo Social, Agricultura Familiar, Agro y Producción, Ecología y Turismo, cada uno desde su área de competencia, para contemplar los posibles efectos del fenómeno sobre la población, las escuelas, la producción, los servicios, el ambiente y la actividad turística.
Energía de Misiones y Samsa forman parte del esquema para evaluar posibles afectaciones sobre los servicios esenciales de energía eléctrica y agua potable. El relevamiento previo busca identificar vulnerabilidades y establecer mecanismos de intervención ante eventuales interrupciones.
El equipo de Alerta Temprana aporta información meteorológica y de monitoreo para anticipar los escenarios de mayor riesgo. Ese componente resulta central para que las decisiones de los organismos y municipios puedan tomarse con la mayor anticipación posible.
Los comités de crisis, otra pieza clave
En paralelo al trabajo provincial, se encuentran activos comités de crisis en distintas localidades, especialmente en aquellas ubicadas sobre la costa del río Uruguay.
Estos espacios permiten realizar un relevamiento territorial sobre las zonas que podrían verse alcanzadas por las crecidas, además de identificar lugares destinados a recibir evacuados y evaluar las condiciones de los caminos y la situación de servicios esenciales.
También se analiza el posible impacto sobre los cultivos y las actividades productivas, así como sobre los sistemas de salud, energía y agua.
La metodología busca que la respuesta sea coordinada desde el territorio y que los municipios puedan contar con información y recursos antes de que se produzcan los eventos de mayor intensidad.
La cuenca del Uruguay, entre las zonas de mayor atención
El escenario meteorológico incrementó la atención sobre Misiones. El fenómeno El Niño comenzó a manifestarse con intensidad en el sur de Brasil, el este de Paraguay, el norte de Corrientes y Misiones.
De acuerdo con la información aportada por el equipo de Alerta Temprana, para los próximos días se preveían acumulados de hasta 500 milímetros de lluvia hacia fines de agosto, frente a un promedio cercano a los 100 milímetros para el período.
El exceso de precipitaciones podría estar acompañado por tormentas severas. Dentro del territorio provincial, una de las áreas que concentra mayor preocupación es la cuenca del río Uruguay.
El comportamiento de los ríos también está condicionado por las precipitaciones que se producen en países vecinos. Las lluvias registradas en Brasil pueden repercutir sobre los caudales de los ríos Iguazú y Paraná, además del Uruguay, por lo que el monitoreo debe contemplar el comportamiento de las cuencas más allá de las fronteras provinciales.
Octubre, noviembre y diciembre, bajo seguimiento
Sartori explicó que el Gobierno provincial trabaja con especial atención sobre el período comprendido entre octubre y diciembre, que podría presentar escenarios de mayor complejidad vinculados con El Niño.
La planificación, sin embargo, se extiende durante los próximos meses. El fenómeno podría generar condiciones de lluvias abundantes y tormentas hasta marzo del próximo año, por lo que la estrategia contempla un seguimiento permanente y la actualización de los recursos disponibles.
En ese marco, la Provincia busca sostener una lógica de prevención antes que de reacción. La identificación de zonas de riesgo, la capacitación, los ejercicios de coordinación, el relevamiento de infraestructura y la disponibilidad de vehículos, embarcaciones e insumos forman parte de un mismo esquema.
“El trabajo no es solamente de un organismo”, sintetizó Sartori al describir el despliegue. La premisa es que, ante una emergencia, cada institución conozca previamente qué recursos puede aportar y cómo debe coordinar su intervención con el resto.
De esta manera, Misiones apunta a llegar a los meses de mayor riesgo con un sistema preparado para responder tanto ante inundaciones y crecidas como frente a anegamientos, cortes de rutas, daños en infraestructura y eventuales evacuaciones. El desafío central es que la información meteorológica y el trabajo territorial se traduzcan en capacidad concreta de prevención y asistencia para las comunidades que puedan verse afectadas.

