Cada vez son más los dueños de perros y gatos que recurren al cannabidiol, o CBD, para mejorar la calidad de vida de sus mascotas. Este compuesto derivado del cannabis se emplea en el tratamiento de diversas afecciones, principalmente para aliviar el dolor crónico, reducir inflamaciones y calmar estados de ansiedad.
El veterinario Juan Pablo Luzuriga explica que el CBD se utiliza mucho en pacientes con dolor persistente, ya que “estas drogas bloquean a veces los receptores del dolor, haciendo que el paciente tenga una mucho mejor calidad de vida”. Además, destacó que es frecuente su uso en perros con epilepsia, donde “disminuye por completo la aparición de los accesos”, lo que permite reducir o combinar con otros medicamentos que pueden tener efectos adversos a largo plazo.

Luzuriga remarca la importancia de un seguimiento profesional para instaurar el tratamiento: “Es fundamental que el veterinario de confianza indique cuándo y cómo usarlo. Hay muchas mascotas con resultados positivos. Se tienen que sacar el miedo; no produce somnolencia ni aumenta el tiempo de sueño. Cada día gana más adeptos para terapias puntuales y controladas”.
El CBD como aliado integral para las mascotas
El cannabidiol no solo actúa como analgésico o antiepiléptico. En situaciones de ansiedad provocada por fuegos artificiales, ausencias prolongadas o cambios ambientales, el CBD tiene una acción ansiolítica que ayuda a calmar a las mascotas, brindándoles un bienestar más allá de lo químico, un auténtico confort emocional.

En tanto, para animales con cáncer, el CBD no es una cura, pero sí un coadyuvante que ayuda a aliviar síntomas asociados, como el dolor, las náuseas y la falta de apetito. También es efectivo en inflamaciones severas, como dermatitis atópica, y en trastornos neurológicos donde mejora temblores, espasmos y dificultades de movimiento.
Contexto internacional y evidencia científica
En América Latina, Colombia lidera el camino al ser el primer país en certificar y regular el uso de cannabis medicinal para animales. Desde 2022, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) aprobó la elaboración de preparados con cannabinoides para uso veterinario, ofreciendo así una opción regulada para animales con enfermedades crónicas, degenerativas y difíciles de manejar.
Un caso emblemático es Romo, un bóxer que tras un accidente y un diagnóstico irreversible recuperó movilidad y calidad de vida gracias al tratamiento con cannabis medicinal, tras la negativa inicial de eutanasia.
Mientras tanto, en Estados Unidos la legalidad federal limita la prescripción veterinaria, aunque universidades como Cornell y Colorado han documentado beneficios del CBD en perros con osteoartritis y epilepsia resistente. Estudios revelan mejoras en movilidad y reducción de convulsiones con pocos efectos secundarios, que pueden incluir diarrea o secreciones leves.
En Europa y Canadá, la situación es similar: existen autorizaciones “off-label” y recomendaciones para un manejo responsable, aunque sin aprobación formal para uso veterinario.
Precauciones y el rol del veterinario
Los expertos advierten que los beneficios no son universales. Las dosis deben ajustarse cuidadosamente según el tamaño, metabolismo y condición del animal, y las diferencias biológicas entre especies influyen en la respuesta al tratamiento.
Juan Pablo Luzuriga insiste en que el CBD debe usarse siempre como coadyuvante, bajo la supervisión profesional para asegurar eficacia y seguridad. “No es una sustancia que deba administrarse sin control. Con el seguimiento correcto, los resultados pueden ser muy positivos”, concluye.

