Las farmacias de Misiones volvieron a enfrentar una situación que creían encaminada: el Programa de Atención Médica Integral (Pami) acumula tres quincenas de pagos pendientes y el atraso ya comenzó a impactar en la atención cotidiana. Aunque el servicio continúa, algunos establecimientos optaron por priorizar a sus clientes habituales y limitar la incorporación de afiliados ocasionales para sostener la provisión de medicamentos sin comprometer su funcionamiento.
En este contexto, la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Misiones, Vania Ilchuk, advirtió que el principal problema no es solamente la deuda acumulada, sino la falta de previsibilidad. Mientras las farmacias continúan dispensando medicamentos, las droguerías mantienen sus plazos de cobro y exigen el cumplimiento de los vencimientos.

“La droguería no te espera”, resumió la dirigente al describir el escenario que atraviesan muchos establecimientos que ya alcanzaron sus límites de crédito con proveedores y necesitan saber cuándo ingresarán los fondos para seguir reponiendo stock.
La presión financiera todavía no derivó en un corte generalizado de la prestación, pero sí comenzó a modificar algunas decisiones de atención. En diálogo con medios locales, Ilchuk indicó que hay farmacias que sostienen la cobertura para los pacientes que habitualmente compran allí, mientras restringen la atención de afiliados que llegan por primera vez o recorren distintos locales buscando conseguir sus tratamientos.
La situación se vuelve visible cuando aparecen afiliados que fueron derivados o rechazados en otros establecimientos. Ese movimiento, cada vez más frecuente, refleja las dificultades que genera una deuda que inmoviliza recursos mientras continúan corriendo salarios, impuestos, servicios y pagos a proveedores.
Pese a ello, el sector insiste en evitar una interrupción total del convenio por el impacto que tendría sobre los jubilados. “Nosotros nunca queremos dejar desprotegido al abuelo. Entonces, la farmacia aguanta”, afirmó Ilchuk.
La titular del Colegio recordó que en otras oportunidades las farmacias llegaron a soportar hasta seis quincenas sin cobrar, manteniendo igualmente la atención. Sin embargo, advirtió que una prestación financiada durante demasiado tiempo por los propios establecimientos termina reduciendo su capacidad económica para seguir absorbiendo los retrasos.
El sector reclama previsibilidad para evitar mayores restricciones
El impacto de las demoras varía según cada farmacia. Mientras algunos comercios tienen una participación de Pami de entre 10% y 15% de sus ventas, en otros casos la obra social representa hasta 60% de la facturación. En esos establecimientos, tres quincenas pendientes significan una porción considerable de ingresos inmovilizados. Por esa razón, desde el Colegio respaldan a quienes deciden aplicar restricciones parciales cuando la situación financiera se vuelve insostenible.
Ilchuk sostuvo además que el problema no se limita a Misiones. Según señaló, farmacias de distintas provincias atraviesan dificultades similares y los reclamos se canalizan mediante las entidades nacionales que representan al sector.
El escenario llama la atención porque las entidades farmacéuticas y Pami prorrogaron recientemente el Convenio de Dispensa de Medicamentos Ambulatorios, Clozapinas y Diabetes hasta el 31 de marzo de 2028. La renovación incorporó herramientas de digitalización en la operatoria, pero no modificó las condiciones de pago que vienen cuestionando las farmacias. De acuerdo con Ilchuk, el reclamo sigue siendo el mismo desde hace meses: contar con fechas claras y previsibles para las liquidaciones.
“Lo que necesitamos es saber cuándo vamos a cobrar”, planteó la dirigente al explicar que la falta de certezas dificulta la planificación de compras, vencimientos y reposición de medicamentos.
Jubilados que también ajustan sus tratamientos
La tensión económica no se percibe únicamente del lado de las farmacias. En los mostradores también cambió el comportamiento de muchos afiliados, especialmente entre los jubilados. Según relató Ilchuk, “una de las consultas más frecuentes hoy es qué les va a cubrir el 100%”. A partir de esa respuesta, muchos pacientes deciden qué medicamento retirar y cuál postergar para otro momento.
Los tratamientos vinculados con enfermedades crónicas suelen mantenerse, pero otros productos quedan relegados cuando aparece un coseguro que el paciente no puede afrontar. Incluso medicamentos asociados a la prevención, como los destinados al control del colesterol, suelen pasar al mes siguiente cuando el presupuesto no alcanza.
Frente a esa realidad, las farmacias recurren cada vez más a medicamentos genéricos y alternativas de menor costo para evitar que las dificultades económicas terminen provocando la interrupción de tratamientos.
Mientras tanto, las farmacias apelan cada vez más a medicamentos genéricos y alternativas de menor costo para evitar que las dificultades económicas se traduzcan en tratamientos interrumpidos. En ese contexto, también cobran relevancia herramientas provinciales como Ahora Remedios, vigente hasta el 31 de diciembre, que permite amortiguar parte del gasto en medicamentos y se suma a otras estrategias orientadas a facilitar el acceso de los pacientes a los tratamientos.
Ese escenario convive con un contexto más amplio marcado por los cambios en la cobertura y el financiamiento de medicamentos a nivel nacional, una situación que incrementó la presión sobre los bolsillos de muchos afiliados y reforzó la búsqueda de opciones más accesibles en los mostradores. Sin embargo, desde el sector farmacéutico advierten que ninguna alternativa alcanza a resolver el problema de fondo. Para las farmacias donde Pami concentra una parte importante de la actividad, las tres quincenas pendientes de pago ya no representan solo una demora administrativa: comienzan a condicionar la capacidad de sostener la atención y garantizar la reposición de los medicamentos que diariamente entregan a sus afiliados.

