El fenómeno climático El Niño podría favorecer el aumento de brotes de dengue en Sudamérica. El incremento de las temperaturas y las precipitaciones acelera la reproducción del Aedes aegypti, el mosquito transmisor de la enfermedad, así como del zika y la chikungunya.
Pronóstico y regiones afectadas
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtieron que las condiciones de El Niño continúan intensificándose. Se prevé un evento de intensidad fuerte a muy fuerte, cuyos impactos podrían extenderse hasta principios de 2027.
Este escenario traerá temperaturas superiores a lo normal, sequías prolongadas en regiones como el norte de Brasil, e inundaciones por lluvias intensas en el sur brasilero, Paraguay y el nordeste argentino.
En la Argentina, el Litoral y el Nordeste se perfilan como las zonas más afectadas por las precipitaciones, con probabilidades de que el fenómeno se extienda hacia el centro del país y el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba).
Comienzo de la temporada del mosquito
La llegada del fenómeno coincide con el inicio del período de mayor actividad del vector. En la provincia de Misiones, la temporada suele comenzar en octubre, mientras que en el Amba su presencia se incrementa entre noviembre y diciembre.
La combinación de calor y acumulación de agua en recipientes acelera el desarrollo de las larvas y eleva el riesgo de circulación viral.
Lluvias e incubación: una relación compleja
El infectólogo Tomás Orduna, exjefe del Servicio de Medicina Tropical del Hospital Muñiz (Ciudad de Buenos Aires), señaló que la evolución de la enfermedad dependerá de factores ambientales y epidemiológicos, por lo que resulta prematuro dar pronósticos definitivos.
El especialista destacó una particularidad sobre el impacto de las precipitaciones: “Las mismas lluvias abundantes que multiplican los depósitos de agua pueden, si son lo suficientemente intensas, desbordar o ‘lavar’ determinados criaderos y arrastrar a los mosquitos en sus etapas inmaduras”.
Por esta razón, una temporada muy lluviosa no genera automáticamente una explosión en la población de mosquitos. El resultado final dependerá de la frecuencia de las tormentas, la temperatura ambiental y, fundamentalmente, de la cantidad de agua que quede estancada.
La OMS advierte: “Un multiplicador de riesgos”
Frente a este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los países afectados a reforzar la vigilancia epidemiológica y preparar sus sistemas de salud para responder con rapidez.
Teresa Zakaria, jefa de la Unidad de Reducción de Riesgos y Cambio Climático de la OMS, calificó a El Niño como un “multiplicador de riesgos” para la salud pública, con un impacto más severo en zonas con sistemas sanitarios frágiles o acceso limitado a la atención médica.
Por su parte, Armel Castellan, asesor del Programa Conjunto sobre Salud y Clima de la OMS/OMM, advirtió que el fenómeno se desarrolla en un contexto crítico, tras registrarse los dos meses más cálidos de la historia y récords en las temperaturas de la superficie del mar.

