El Hospital de Fátima, ubicado en Garupá, afianza su papel como nodo sanitario esencial en el sur de Misiones. Atiende a una población cercana a 150 mil personas y funciona con plena capacidad operativa. A esto se suma la articulación con el Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga“, en el Parque de la Salud, lo que permite resolver patologías de mediana y baja complejidad sin necesidad de derivaciones.
En los últimos años, la institución experimentó un aumento constante en la demanda. Este crecimiento responde tanto a las políticas de descentralización del sistema de salud como al contexto socioeconómico, que impulsó un mayor traslado de pacientes desde el sector privado hacia el público.
El Hospital de Fátima no solo se destaca por su crecimiento, sino por la función que cumple dentro del sistema sanitario. Desde la institución remarcaron que “la ampliación de quirófanos, la incorporación de tecnología y el desarrollo de prácticas de mediana y baja complejidad responden a una lógica precisa: resolver más cerca, derivar mejor y evitar la sobrecarga del nivel de alta complejidad”.

Descentralización que mejora la accesibilidad sanitaria
Los profesionales resaltaron que cada intervención realizada en el nosocomio representa un alivio directo para el Madariaga. “Profesionales que trabajan en ambos espacios, criterios clínicos compartidos y un circuito de derivación ordenado permiten que el sistema funcione como una red integrada, y no como instituciones aisladas”, explicaron, subrayando que este esquema libera tiempo para casos críticos y reorganiza la capacidad del sistema.
En este marco, la institución se afianza como referencia en mediana y baja complejidad. “Cumplimos un rol que no reemplaza al hospital de alta complejidad, sino que lo complementa y lo fortalece”, afirmaron, destacando que el resultado se traduce en mayor accesibilidad, menor tiempo de espera y un uso más eficiente de los recursos disponibles.

La experiencia del hospital muestra que descentralizar es una decisión estructural que requiere inversión y planificación. “Un sistema de salud solo se fortalece distribuyendo su capacidad. Descentralizar, en ese sentido, no es dividir. Es organizar. Y cuando un sistema se organiza, funciona mejor”, concluyeron.
Fotografías por Sixto Fariña – Canal Doce.

