Marcos Altamirano es profesor de bachata, zumba y entrenamiento físico. En 2022, un accidente de tránsito le provocó fracturas en ambos brazos, lesiones en varios dedos y la pérdida de la pierna derecha. Permaneció casi un mes internado y el equipo médico intentó evitar la amputación, pero la falta de irrigación hizo imposible conservar la extremidad.
“Tuve un accidente bastante importante, estuve casi un mes en el hospital”, recordó. Los profesionales intentaron salvar la pierna por su actividad como profesor de baile, pero finalmente debieron amputarla. La intervención fue transtibial, es decir, por debajo de la rodilla. “Por suerte fue transtibial, que para el que no sabe es por debajo de la rodilla, y eso me permite medianamente una movilidad aproximada a la que tenía”, explicó.
Una prótesis adaptada a su actividad
A través del Banco de Prótesis del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, Marcos recibió una prótesis acorde a sus necesidades. “El Banco de Prótesis junto al Hospital Madariaga me dieron una prótesis acorde, que es la que tengo actualmente”, contó.
El tratamiento requiere controles y recambios porque el cuerpo y los componentes protésicos cambian con el tiempo. Marcos explicó que actualmente necesita un nuevo cono debido a la reducción del muñón. “Como el muñón se va atrofiando, se va achicando, es necesario cambios periódicos, ya sea del liner o del cono de enchufe”, señaló. También advirtió sobre el desgaste de los componentes: “Los pies también se van deteriorando, son materiales que quieras o no, con el uso, y yo le doy bastante uso, se van deteriorando”.
Marcos no cuenta con obra social y recibe atención a través del sistema público. “El hospital me provee de todo, ya sea del liner, del cono y el pie”, afirmó. Según relató, muchas personas desconocen que pueden acceder a este tipo de asistencia. “Mucha gente no sabe que tiene esa posibilidad”, sostuvo.
El regreso a las clases y un mensaje para otros pacientes
Para dimensionar el costo de estos elementos, Marcos estimó que un pie protésico adecuado para su actividad puede alcanzar los 17 millones de pesos en el circuito privado. La prótesis que recibió no representa para él la alternativa tecnológica más avanzada, pero sí le permitió recuperar una actividad física intensa.
“No es capaz lo que yo puedo llegar a conseguir de manera gratuita, pero aún así me permite tener un nivel de actividad buena, que es la que hago”, explicó.
Hoy volvió a dar clases y a bailar. Desde esa experiencia, recomienda paciencia a quienes recién comienzan una rehabilitación protésica. “A los que recién empiezan con el tema prostésico, que no bajen los brazos, porque al principio sé que duele, va a molestar, va a haber laceraciones, vas a querer bajar la toalla, pero le pones un poco de garra y el cuerpo se va adaptando”, expresó.
También destacó la importancia de cuidar el peso y mantener la actividad física para reducir las consecuencias que puede generar una amputación sobre otras partes del cuerpo. “A raíz de la diferencia que puede haber en pisada o en fuerza, te puede traer consecuencias como problemas en el tobillo o en la parte lumbar, como en mi caso, pero teniendo constancia y manteniendo ejercicios de fuerza, puede ayudar a tener una buena calidad de vida”, afirmó.
El caso de Altamirano muestra además la importancia del seguimiento después de la entrega de una prótesis. El Banco de Prótesis y el Hospital Madariaga sostienen el acceso a componentes, recambios y mantenimiento según las necesidades de cada paciente, con el acompañamiento de la Fundación Parque de la Salud. Para Marcos, ese proceso significó volver a una actividad que forma parte de su vida: bailar, entrenar y dar clases.








