Durante agosto, la red Alimendar cumplió un año de trabajo conjunto con el Mercado Central de Misiones. Los resultados sorprenden: solo en el último rescate lograron recuperar más de 3.000 kilos de alimento que fueron distribuidos en distintos espacios comunitarios de Posadas. El impacto trasciende lo asistencial y abarca lo social, lo económico y lo ambiental.
El coordinador de la red, Gionas Borboy, destacó el valor de la articulación entre sectores. “Este mes cumplimos un año del trabajo conjunto con el Mercado Central. Es un claro ejemplo del trabajo articulado entre los tres sectores: el privado con las donaciones, el Estado misionero mediante el Mercado Central, con las herramientas para generar la acción y el sector de voluntarios que también accionan para lograr cifras que realmente no esperábamos. Estamos sorprendidos y altamente contentos”, señaló.

El impacto social es inmediato: los alimentos recuperados en la última acción representan 9.090 platos que llegaron a la mesa de quienes más lo necesitan. En total, 22 espacios comunitarios se benefician con la iniciativa. Se trata de hogares de niños judicializados, cocinas solidarias, comedores, merenderos, fundaciones y hogares de rehabilitación de consumo, que reciben los productos para preparar comidas o incluso para transformarlos en nuevas herramientas de autogestión.
Borboy resaltó este aspecto. “No sólo queda en el hecho de compartirse con vecinos o comedores, sino que son una herramienta para que los propios comedores se puedan autogestionar y empoderarse”, explicó.
Impacto ambiental y económicos
El beneficio económico también es considerable. Las más de 3 toneladas de alimento recuperado equivalen a más de 60.600.000 pesos, un valor que en lugar de desperdiciarse se convierte en oportunidades concretas para las familias y organizaciones beneficiadas.
En paralelo, el impacto ambiental no pasa desapercibido. Evitar el desperdicio significó un ahorro de 648.420 litros de agua, la huella hídrica de esos alimentos, que en lugar de perderse vuelven a tener valor.
Actualmente, Alimendar trabaja con 22 puntos de distribución en barrios de Posadas, aunque el objetivo es ampliar la red. “Mantenemos la idea de ampliar la llegada a más lugares. Sostenemos el llamado al sector privado también, para poder sumar más alimentos que pueden ser consumidos”, indicó Borboy.
Alimendar y un compromiso con la sociedad misionera
El compromiso de la organización no se limita a la entrega de alimentos. También promueven la capacitación y el aprovechamiento al máximo de lo recuperado. Ejemplo de ello es el proceso que ya llevan adelante algunos comedores, que transforman tomates en salsas o confitados para extender su vida útil. La idea es que cada rescate se convierta en una oportunidad de aprendizaje y de fortalecimiento comunitario.
El primer año de trabajo conjunto con el Mercado Central refleja cómo la solidaridad, la articulación y la conciencia ambiental pueden transformar realidades. Lo que antes era desperdicio, hoy se convierte en alimento, en ahorro económico y en un gesto concreto de sostenibilidad.

