Daniela Quiñones representa a la Colectividad Paraguaya y es una de las candidatas que buscará convertirse en Reina Nacional del Inmigrante. Tiene 25 y es profesora de educación secundaria en Matemáticas. Actualmente, cursa la licenciatura en Educación matemática. Además, estudia para intérprete de lengua de señas. Su participación en la colectividad combina su formación con su herencia cultural.

Su ascendencia paraguaya viene de ambos lados familiares. Por el lado paterno, sus abuelos fueron Ladislao Quiñones y Teresa López. Su abuelo nació en 1925 en Bellavista, Itapúa. Llegó a Argentina cuando huía de la persecución política durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Su abuela, por otro lado, era originaria de Caaguazú. Se conocieron en la triple frontera y se establecieron en Argentina.

Sobre su conexión con las tradiciones, Daniela menciona la gastronomía como un pilar: “Desde que tengo uso de razón, el mbeju, la chipa so’o y la sopa paraguaya están presentes en la mesa de mi casa”. Estos platos eran infaltables en los asados dominicales en casa de su abuelo. La comida es un vínculo tangible con su herencia familiar.
Su involucramiento formal con la colectividad comenzó hace unos años. Fue primera princesa, un rol que implicaba recibir a los visitantes. Luego, se integró al ballet folclórico Ñasaindy: “Es un ballet muy divertido y alegre, pero desafiante cuando tenemos que bailar con el cántaro y la botella en la cabeza”. También formó parte de la subcomisión juvenil de la federación.

Sobre su motivación, Daniela cuenta que inicialmente era para honrar a su abuelo: “En ese entonces, mi idea era que de esa manera podía hacer sentir orgulloso a mi abuelo”. Sin embargo, su perspectiva se amplió. Ahora siente que representa la historia de todas las familias paraguayas que emigraron. “Me encuentro representando la historia de cada persona que forma parte de esta colectividad”, afirma.
La figura de su abuela Teresa es un referente importante, aunque no la conoció. Daniela destaca la resiliencia histórica de las mujeres paraguayas. “La mujer paraguaya tiene un rol protagónico en la reconstrucción del país”, relata. Se identifica con esa imagen de fortaleza y busca honrarla en su rol. La devoción a la Virgen de Caacupé es otra herencia familiar que mantiene viva.

Respecto a la Fiesta del Inmigrante, Daniela expresa que es más que un evento: “Para mí, la fiesta es el corazón de la ciudad”, comparte. La describe como un abrazo entre las diferentes culturas que conviven en la región. Es una oportunidad para conectarse con los orígenes y sentirse orgulloso de la historia familiar. Finalmente, extiende un agradecimiento a los pioneros que fundaron la ciudad.

