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Del acoso digital al botón antipánico: el testimonio de Vanina Naumtchuk

“Escribo porque estoy viva”, expresó la periodista y conductora de Canal Doce al relatar el hostigamiento que denuncia desde agosto de 2025. Los ataques incluyeron imágenes falsas creadas con inteligencia artificial y publicaciones que simulaban su muerte. Pese a las denuncias y las medidas judiciales, aseguró que continúa con miedo y utiliza un botón antipánico.

Del hostigamiento en redes al botón antipánico: el testimonio de Vanina Naumtchuk

La periodista y conductora de Canal Doce, Vanina Naumtchuk, publicó un extenso testimonio sobre el acoso digital que sufre desde agosto de 2025, por parte de una persona a la que asegura nunca haber conocido. A través de un posteo en Instagram, relató cómo las agresiones en redes sociales se extendieron a su ámbito laboral y modificaron sus rutinas, sus vínculos y su sensación de seguridad.

Según contó, el hostigamiento comenzó con perfiles que utilizaban su nombre, apellido y fotografías para difundir mensajes sobre ella. Al principio, eligió ignorar las publicaciones porque creyó que se trataba de una situación pasajera. Sin embargo, los ataques escalaron cuando una marca con la que trabajaba le informó que había recibido mensajes de un desconocido que buscaba perjudicarla e influir para que dejara de contratarla.

La situación se agravó con la creación de imágenes falsas mediante inteligencia artificial que utilizaban su rostro y su nombre en contenidos de connotación sexual y vinculados con el consumo de cocaína. “Lo primero que hice fue llorar. Sentía vergüenza. Impotencia. Y, aunque todavía hoy me cuesta explicarlo, también culpa”, escribió la conductora al recordar su reacción.

La denuncia y el impacto en su vida cotidiana

Naumtchuk acudió a la Policía y a la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos para denunciar lo que ocurría. En su relato, explicó que revivir los episodios cada vez que debía prestar declaración le provocaba temblores y que durante ese proceso sufrió un ataque de pánico.

A partir de entonces, comenzó a modificar sus recorridos y horarios. Familiares y amigos la acompañaban a la salida del canal para evitar que estuviera sola, mientras que sus actividades cotidianas quedaron cada vez más restringidas.

“Dejé de caminar todos los días por los mismos lugares. Empecé a alternar las calles, cambiar los recorridos y variar los horarios”, relató sobre los cambios que incorporó por temor a nuevos episodios.

Semanas después de la denuncia, según contó, recibió la noticia de que la Policía había identificado a la persona denunciada y que permanecería detenida durante algunos días. Sin embargo, tiempo después aparecieron nuevas publicaciones que simulaban su muerte y circulaban en grupos de compra y venta, acompañadas por mensajes como “Justicia por Vanina”.

La periodista volvió a recurrir a las autoridades y sostuvo que la persona denunciada había incumplido una restricción digital. En ese contexto, manifestó nuevamente su temor y recibió un botón antipánico como herramienta de protección.

“Diez minutos, en una situación de peligro, pueden convertirse en una eternidad”

En su publicación, Naumtchuk explicó que utiliza el dispositivo desde un teléfono secundario. Según detalló, la aplicación permite alertar a los servicios de emergencia y compartir su ubicación mediante geolocalización ante una eventual situación de peligro.

La conductora también reflexionó sobre los alcances y las limitaciones de las medidas de protección disponibles frente al hostigamiento digital. “El botón antipánico no evita una agresión: permite pedir ayuda cuando el peligro está ocurriendo. Una restricción no construye una barrera física. Una denuncia deja constancia, pero no puede anticiparse a lo que una persona decida hacer”, expresó.

La periodista reconoció el acompañamiento de su familia, sus amigos, la Policía y la Justicia durante el proceso. No obstante, afirmó que las publicaciones continuaron y que las medidas adoptadas no le permitieron recuperar plenamente la tranquilidad.

“Seguimos hablando de ‘violencia digital’ como si lo digital fuera un territorio separado de la vida”, planteó. Según explicó, las agresiones que comienzan detrás de una pantalla pueden modificar la manera de trabajar, salir a la calle y relacionarse con otras personas.

En el cierre de su testimonio, aclaró que su intención no era desconocer el trabajo de quienes la asistieron, sino visibilizar las dificultades que persisten incluso después de denunciar y recurrir a las herramientas disponibles. “Mi seguridad continúa dependiendo de algo sobre lo que nadie tiene control”, advirtió.

Con su publicación, Naumtchuk expuso las consecuencias personales y laborales del hostigamiento que denuncia y puso el foco en las dificultades para recuperar la tranquilidad aun después de acudir a las instituciones y solicitar protección.

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