Cada 6 de agosto, Argentina celebra el Día del Veterinario. La fecha rinde homenaje a quienes trabajan por el bienestar animal, la prevención de enfermedades y el acompañamiento sanitario de distintas especies. A lo largo del país, los profesionales de esta rama desempeñan un rol clave en la salud pública, las comunidades rurales y urbanas, y en la relación cada vez más estrecha entre humanos y mascotas.
Uno de los referentes del rubro en Misiones es Juan Pablo Luzuriaga, quien compartió su testimonio con Canal 12. No recuerda si ejerce desde hace 20 o 21 años, pero conserva la misma vocación desde la infancia. Su clínica veterinaria Itatí, ubicada en Posadas, reúne a nueve profesionales que trabajan con una consigna clara: sostener la vigencia con capacitación y formación permanente.
Ser veterinario, según Juan Pablo Luzuriaga
Además de su rol en la atención clínica, Luzuriaga preside la Fundación Aire. Desde allí organiza el Congreso Internacional Veterinario del Iguazú, que según destacó, constituye “el congreso de médicos veterinarios más grande de la región”. La iniciativa busca acercar disertantes de primer nivel mundial a profesionales del Litoral argentino, con acceso a educación actualizada.
“Nunca fue realizado con un fin económico, sino que es 100% formativo. Me gusta muchísimo ayudar a las que menos tienen”, remarcó. Dentro de la fundación también desarrollan una rama social que trabaja en comunidades vulnerables. En 2023, por ejemplo, realizaron actividades sanitarias en comunidades Mbya Guaraní, y este año planificaron una jornada junto a Fundación London Supply, con eje en el concepto de “Una Sola Salud”.
Este enfoque, promovido por la Organización Mundial de la Salud, busca integrar el bienestar ambiental, humano y animal como un único sistema. Para Luzuriaga, se trata de una guía indispensable. “Hay que trabajar siempre con un concepto que baja la OMS, que se llama One Health, Una Sola Salud”, explicó, al destacar la interrelación entre especies, hábitats y personas.
Su pasión por los animales nació en la niñez, a partir de una escena que lo marcó para siempre. “Tengo muy marcado que a los 7, 8 años, vi a mi papá que es veterinario, salvar a un ternero en pleno campo. Desde ese día quise ser veterinario”, recordó. Esa emoción inicial no se apagó con los años. “Estoy seguro que si vuelvo a nacer voy a volver a elegir ser veterinario, elijo todos los días porque es una profesión que me encanta”.
Además de la labor sanitaria, Luzuriaga valoró los cambios en la percepción social del rol veterinario. Hoy, las mascotas ocupan un lugar central en muchos hogares. “El perro ya no es más como era antes, alguien que estaba en el fondo de la casa, sino que es un integrante más”, sostuvo. Esta transformación fortaleció el vínculo entre veterinarios y familias. “Cuando se decide adoptar a un ser sintiente como una mascota, los veterinarios pasamos a formar parte de la familia y a tener voto, voz y opinión”, remarcó.
Sin embargo, su mirada también apunta a los desafíos estructurales del sector. El profesional misionero destacó el papel de los veterinarios en la salud pública, sobre todo frente a las zoonosis, enfermedades transmisibles entre animales y humanos. “Nosotros tenemos voz y voto en todas las mesas de salud”, afirmó. En la región, uno de los focos principales de atención son las enfermedades de transmisión vectorial.

En este sentido, elogió al Instituto Municipal de Saneamiento Animal (IMUSA) por ofrecer castraciones de calidad y sin costo a los vecinos de Posadas. Aun así, identificó aspectos donde todavía falta avanzar. “Trabajamos muchísimo sobre lo que es la salud y el maltrato animal”, indicó, y recordó que existen leyes de bienestar animal que deben respetarse con responsabilidad.
Una de las propuestas más relevantes que impulsa Luzuriaga es la implementación obligatoria de chips identificatorios en animales domésticos. “Tenemos que lograr que Misiones sea la primer provincia en realizar la identificación de los animales mediante la implantación de un chip”, señaló. De este modo, cada tutor quedaría registrado como responsable legal del animal.
Según explicó, este sistema permite asociar a la mascota con su cuidador. “Si alguna vez el perro realiza una mordedura, produce un accidente, se encuentra libre o no tiene los medios de protección adecuados, la culpa no es de la mascota sino del tutor que alguna vez decidió adoptarlo”, sostuvo. Esta herramienta ya funciona en países como Estados Unidos, Uruguay, Colombia y los países de Europa. “No ingresa ningún animal que no se encuentre chipeado”, agregó.
En ese marco, confía en que Misiones adoptará pronto una legislación acorde. “Ya fue presentado en una cantidad de proyectos y creo que como la provincia siempre pica en punta, es algo que se puede llegar a realizar”, afirmó.

