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El Niño avanza hacia una fase muy fuerte: qué zonas están bajo mayor riesgo de olas de calor e inundaciones

El índice llegó a anomalías de hasta +2,6 °C en el Pacífico. Perú ya suspendió su temporada de anchoveta. En Argentina, el Litoral y el noreste aparecen entre las áreas con una señal de lluvias más definida.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipa un fortalecimiento significativo de El Niño durante los próximos meses y estima que el fenómeno podría persistir hasta entrado 2027. El escenario plantea riesgos diferenciados para distintas regiones del planeta, con posibles episodios de sequía, lluvias intensas, inundaciones y temperaturas superiores a lo normal.

El último boletín del organismo calcula una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe al menos hasta febrero de 2027. Los modelos climáticos también coinciden en una intensificación del calentamiento del Pacífico tropical central y oriental, zona donde se desarrolla el fenómeno.

La evolución preocupa por sus efectos sobre actividades sensibles al clima. La pesca en Perú, el tránsito marítimo por el Canal de Panamá y la producción agrícola de sectores de Centroamérica y África ya registran consecuencias asociadas a las condiciones actuales.

El Pacífico supera los 2 °C por encima de los valores habituales

Uno de los principales indicadores utilizados para seguir la evolución de El Niño es el índice Niño 3.4, que mide las anomalías de la temperatura superficial del mar en una zona del Pacífico ecuatorial.

Según la OMM, las anomalías semanales alcanzaron entre +2,2 °C y +2,6 °C entre fines de julio y mediados de agosto. El calentamiento también resulta marcado debajo de la superficie: en algunas áreas del océano se registraron temperaturas de más de 8 °C por encima del promedio.

La OMM señaló que un El Niño más fuerte eleva el riesgo de anomalías, pero sus impactos dependen de cada región, de la época del año y de otros factores climáticos.

El Niño constituye la fase cálida del sistema El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). El fenómeno aparece cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental presentan un calentamiento anómalo. Ese cambio modifica la circulación atmosférica y los patrones de viento, con consecuencias sobre las precipitaciones y las temperaturas a grandes distancias del océano donde se origina.

La OMM remarca que El Niño es un fenómeno natural y que no es causado por el cambio climático. Sin embargo, su desarrollo actual ocurre sobre un planeta y unos océanos con temperaturas cada vez más elevadas. “La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas”, afirmó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en el comunicado difundido por la OMM.

Misiones, entre las provincias del noreste que podrían recibir una señal más lluviosa

El noreste argentino aparece entre las regiones donde la influencia de El Niño suele presentar una señal más definida. En esta zona, el fenómeno puede favorecer temporadas con mayores precipitaciones y una mayor frecuencia de tormentas fuertes, aunque la intensidad y distribución de las lluvias pueden variar a lo largo de la temporada.

Para Misiones, el comportamiento de las precipitaciones resulta especialmente relevante por su ubicación dentro de la cuenca del Plata y por la presencia de los ríos Iguazú y Paraná. La evolución de ambos cursos de agua también puede recibir el efecto de las lluvias registradas en el sur de Brasil, una zona que comparte sistemas hídricos con la provincia.

El pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, advirtió que uno de los aspectos a observar es la posibilidad de que grandes volúmenes de lluvia se concentren en períodos breves. Ese escenario puede generar una respuesta rápida de los cursos de agua y aumentar la presión sobre la infraestructura urbana y rural.

Passalacqua
La Provincia reforzó la asistencia a casi 500 familias afectadas por el temporal en la zona norte

La situación requiere atención porque más lluvia no significa necesariamente lluvias distribuidas de manera uniforme. Un período puede acumular precipitaciones superiores a lo habitual, mientras determinadas jornadas concentran eventos intensos. Para una provincia como Misiones, donde las lluvias tienen un papel central en los niveles de los ríos, arroyos y actividades productivas, esa diferencia resulta relevante.

Además, el escenario regional no depende exclusivamente de El Niño. La OMM señala que la respuesta climática cambia según la época del año y la interacción con otros factores oceánicos y atmosféricos. Por eso, los pronósticos específicos para Misiones y el resto del noreste argentino deberán actualizarse a medida que avance el fenómeno.

En este contexto, el seguimiento de las precipitaciones en Misiones, el sur de Brasil y las cuencas del Iguazú y el Paraná será uno de los aspectos importantes durante los próximos meses. Las actualizaciones de los organismos meteorológicos y de los sistemas de alerta permitirán determinar con mayor precisión si las condiciones previstas se traducen en episodios de lluvias intensas, crecidas u otros impactos en la provincia.

Perú ya siente el impacto sobre la pesca

Los efectos del fenómeno no se limitan a los pronósticos. En Perú, el calentamiento del océano frente a las costas modificó las condiciones habituales para la anchoveta, una especie central para una de las pesquerías más importantes del mundo.

Según informó la revista Nature, el Gobierno peruano decidió cancelar anticipadamente la temporada de anchoveta a fines de agosto. El aumento de la temperatura marina llevó a ejemplares adultos a desplazarse hacia aguas más profundas y frías, lo que dificultó las operaciones pesqueras.

El caso peruano muestra cómo una variación de las condiciones oceánicas puede trasladarse rápidamente hacia sectores económicos que dependen de determinados rangos de temperatura y disponibilidad de especies.

La pesca en Perú ya sufrió el impacto de El Niño, tras la cancelación anticipada de la temporada de anchoveta por el calentamiento del mar.

La falta de agua también afecta al Canal de Panamá

Otro de los impactos señalados aparece en Centroamérica. La sequía redujo la disponibilidad de agua dulce para las esclusas del Canal de Panamá, una situación que, según Nature, redujo el ritmo del tránsito marítimo. El problema tiene una importancia que excede al territorio panameño, ya que el canal constituye una vía estratégica para el comercio internacional. Una menor disponibilidad de agua limita la cantidad de operaciones que pueden realizarse y puede afectar la logística de numerosas rutas marítimas.

En Guatemala, Honduras y El Salvador, pequeños productores también reportaron pérdidas de cosechas. Puerto Rico aplicó racionamientos de agua, mientras Jamaica afrontó una mayor presión sobre sus cultivos.

La sequía vinculada a El Niño redujo el agua disponible para las esclusas del Canal de Panamá y afectó la producción agrícola en Centroamérica y el Caribe.

Sequías e incendios en el Pacífico occidental y África

El patrón asociado a El Niño también alcanza otras regiones. En Indonesia, Nature informó sobre un inicio de la temporada de incendios forestales por encima de lo habitual. La combinación de condiciones secas y temperaturas elevadas puede aumentar la vulnerabilidad de distintas áreas frente al fuego.

En sectores del sur y el este de África, el escenario suma otros problemas: sequía, altos costos de combustibles y fertilizantes y riesgos para la seguridad alimentaria.

La intensidad de El Niño aumenta la probabilidad de anomalías climáticas, pero no significa que todas las regiones vayan a experimentar el mismo resultado. La respuesta depende de la ubicación geográfica, la época del año y la interacción con otros patrones oceánicos y atmosféricos. Entre esos factores aparecen las temperaturas del Atlántico tropical y la evolución del dipolo del océano Índico, que pueden modificar la respuesta climática de determinadas zonas.

También existe riesgo de lluvias extremas e inundaciones

El Niño no significa solamente sequía. En algunas regiones puede favorecer el comportamiento contrario, con períodos de precipitaciones muy abundantes, lluvias intensas e inundaciones. Para septiembre, octubre y noviembre de 2026, los pronósticos multimodelo de la OMM anticipan temperaturas superiores a lo normal en la mayor parte de las áreas continentales. También proyectan patrones de precipitaciones compatibles con una respuesta atmosférica fuerte frente al fenómeno.

En Chile y Perú, Nature citó episodios de lluvias y nevadas intensas que ya provocaron inundaciones, afectaron actividades vinculadas con la minería del cobre y derivaron en el cierre temporal de Machu Picchu. El Cuerno de África también aparece entre las regiones bajo vigilancia, con posibilidades de registrar inundaciones de gran magnitud y nuevos desplazamientos de población.

Un fenómeno fuerte no produce los mismos efectos en todos los lugares

La intensidad de El Niño es un factor relevante, pero no permite anticipar un resultado idéntico en todas las regiones. Los grandes episodios del fenómeno presentan diferencias entre sí. Algunos concentran el calentamiento principalmente en el Pacífico central, mientras que otros muestran una señal más fuerte en el Pacífico oriental, frente a las costas de Sudamérica.

Según el análisis publicado por Nature, especialistas consideran que el episodio actual sería el primero de intensidad elevada con características del Pacífico oriental desde fines de la década de 1990. Esa comparación histórica presenta una dificultad: desde aquellos episodios transcurrieron casi tres décadas de calentamiento global, por lo que las condiciones actuales del sistema climático no son iguales a las de entonces.

La climatóloga Deepti Singh, de la Universidad Estatal de Washington, explicó a la revista que los impactos mantienen cierta relación con la magnitud de El Niño, aunque esa relación no es lineal. Una atmósfera más cálida puede modificar la ubicación, frecuencia y magnitud de los fenómenos extremos. Por ese motivo, un El Niño de determinada intensidad no necesariamente produce hoy los mismos efectos regionales que un episodio similar del pasado.

El calentamiento global puede modificar la respuesta del clima

Otro elemento de análisis surge de una investigación publicada en la revista Science, que reconstruyó la historia del ENSO mediante registros obtenidos de corales de las islas Galápagos. Según el estudio citado, la diferencia entre las fases cálidas y frías del ENSO fue 36,5% mayor entre 1990 y 2010 que durante la era preindustrial.

El resultado no implica que el calentamiento global origine El Niño. La investigación apunta a que el aumento de la temperatura del planeta puede incrementar la variabilidad del sistema y agravar sus consecuencias. Una atmósfera más caliente puede contener una mayor cantidad de vapor de agua. Bajo determinadas condiciones meteorológicas, esa disponibilidad adicional puede favorecer lluvias más concentradas y torrenciales.

También pueden cambiar las llamadas teleconexiones climáticas, es decir, los vínculos que permiten que las condiciones del Pacífico tropical tengan consecuencias meteorológicas a miles de kilómetros.

Investigaciones recogidas por Nature detectaron modificaciones en la respuesta de regiones como el sur de Asia, el noreste de África y Europa occidental durante diferentes episodios de El Niño. Para los sistemas de prevención, esto representa una dificultad adicional: los registros históricos continúan siendo importantes, pero pueden resultar menos suficientes para anticipar con precisión el comportamiento de cada región.

Qué puede ocurrir en Argentina

Argentina tampoco presenta una respuesta uniforme frente a El Niño. El antecedente local citado por Infobae señala que la señal suele resultar más clara en el Litoral y el noreste argentino, donde pueden aparecer temporadas más lluviosas y una mayor frecuencia de tormentas fuertes.

La meteoróloga Cindy Fernández, de Meteored, explicó que la influencia del fenómeno suele adquirir mayor definición en esas regiones. Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, advirtió sobre otro aspecto: la concentración de grandes volúmenes de agua en períodos breves puede superar la capacidad de respuesta de la infraestructura urbana y rural.

En Argentina, especialistas indicaron que El Niño suele mostrar una señal más definida de lluvias y tormentas fuertes en el litoral y el noreste.

El comportamiento de los ríos también constituye un factor relevante. Las precipitaciones intensas en el sur de Brasil pueden repercutir sobre los caudales de los ríos Iguazú, Uruguay y Paraná, con consecuencias para distintas localidades y actividades ubicadas en sus márgenes.

Por eso, el impacto de El Niño en Argentina no depende únicamente de la cantidad total de lluvia acumulada durante una temporada. También importa cuándo, dónde y con qué intensidad se producen las precipitaciones.

La vigilancia continuará durante los próximos meses

La OMM prevé que el episodio mantenga una intensidad elevada y continúe al menos hasta comienzos de 2027. El organismo, sin embargo, advierte que la evolución regional no puede determinarse exclusivamente a partir de la intensidad global del fenómeno.

Los centros regionales, los foros climáticos y los servicios meteorológicos nacionales deberán actualizar los pronósticos a medida que cambien las condiciones del Pacífico y de otros océanos. Esas actualizaciones serán relevantes para sectores como la agricultura, los recursos hídricos, la salud, la energía, el transporte y la infraestructura.

El escenario combina un El Niño de intensidad elevada con un sistema climático que presenta temperaturas globales superiores a las de décadas anteriores. Esa combinación no permite asumir que los impactos serán iguales a los observados durante episodios históricos.

El principal desafío para los próximos meses será determinar cómo responde cada región a esa combinación de factores y ajustar las alertas y medidas de prevención a las condiciones locales.

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