Después de semanas de angustia e incertidumbre, el pequeño Huguito Gholke, de un año y nueve meses, recibió el alta médica en el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro de Posadas. El niño, oriundo de Campo Grande, sufrió quemaduras en el 62 por ciento de su cuerpo tras una explosión de gas en su vivienda el pasado 10 de febrero.
Durante este tiempo permaneció internado en terapia intensiva, donde los médicos advirtieron que las primeras 48 horas eran decisivas para evaluar la respuesta del organismo. En este sentido, la atención especializada y el acompañamiento del sistema de salud pública de Misiones fueron clave en su evolución, en un proceso que mantuvo en vilo a toda la comunidad misionera.
La madre, Belén Cuba Jara, destacó en el programa El Periodista de Canal Doce que el regreso a casa abre ahora una nueva etapa marcada por la recuperación y el reencuentro familiar. “Él llegó a tener el 62% del cuerpo quemado. Fue un dolor muy alto. La nariz, la parte de la carita, las dos piernas y el tórax fueron las partes más complicadas”, relató.
El tiempo de internación fue extenso y exigente para la familia. Jara recordó que su hijo permaneció hospitalizado durante 46 días, un período marcado por la incertidumbre y la esperanza. La madre relató que esos días estuvieron acompañados de cuidados constantes y de la cercanía del personal médico del Hospital de Pediatría.
Destacó la atención recibida en cada etapa. “Tengo que destacar la excelente atención del hospital, cómo trabajan las 24 horas, de día y de noche, están a disposición tanto del paciente como de los padres”, remarcó. También aseguró que “las primeras noches fue difícil, pero ahora está bien, con todo el apoyo, incluso ya está bastante adaptado”.
Solidaridad en medio de la tragedia
La tragedia golpeó doblemente a la familia Gholke, que además de enfrentar la internación del niño perdió su casa y sus bienes en Campo Grande. Belén recordó ese duro momento y destacó el apoyo recibido. “Quiero agradecer muchísimo a la gente que colaboró con ropa, artículos de cocina, algunos muebles, mesas, sillas”, expresó. En este sentido, subrayó que la solidaridad fue clave para comenzar de nuevo. “De a poco vamos construyendo todo el pueblo”, agregó, reflejando cómo la comunidad se convirtió en sostén frente a la adversidad.
El proceso de recuperación de Huguito Gholke incluyó prácticas médicas delicadas que marcaron la diferencia en su evolución. La madre explicó que no fue necesario un trasplante, pero sí procedimientos constantes para limpiar las heridas. “Hacen como un raspaje de las quemaduras”, señaló.

La madre confesó lo difícil que resulta revivir aquella escena. “Se encendió la garrafa y cuando se prende la conexión, al tener el horno incendiado, él se prendió fuego automáticamente”, relató con angustia. Explicó que intentó socorrer a su hijo en medio del caos. “Cuando yo le agarro, es como que baja el fuego y va contra la pared. Y ahí fue automático, porque el carro cayó en la pared y entró al auto del otro lado. Y ya prendió fuego el auto y también el fuego, o sea, no había nada que hacer”, recordó. Reconoció además que la presencia de otras garrafas pudo haber agravado aún más la tragedia. En este sentido, relató cómo logró salvar a su hija. “Yo le saqué la ventana y la saca. Ahí me doy cuenta que reaccioné en el momento en que vinieron las garrafas”, explicó.
La internación y el acompañamiento médico
Belén subrayó la importancia de la solidaridad en este camino. “Es una cosa que hay que rescatar, la importancia de la donación, porque gracias a que en el Hospital utilizaron cuatro placentas, pues cuatro mamás que donaron sus placentas, ayudaron a salvar la vida a mi hijo”, expresó. En este sentido, destacó que esos tratamientos permitieron que la piel se regenerara más rápido de lo esperado. “No tiene injerto, que fue algo increíble lo que son los momios, que es hecho de placentas”, agregó con emoción.
La madre también compartió el reconocimiento hacia el equipo médico. Recordó que una de las doctoras había resaltado la rápida recuperación del niño gracias a estos procedimientos. “Estoy muy agradecida con todo el equipo médico en el hospital, porque también a esas cuatro mamás que donaron las placentas, que ayudó muchísimo a la mejoría”, afirmó. Así, la combinación de ciencia, compromiso profesional y solidaridad se convirtió en el sostén de esta historia de esperanza.
El ánimo de Huguito y su recuperación
La recuperación avanza con pasos firmes, aunque todavía enfrenta desafíos propios de su edad y del proceso médico. “Todavía no camina, pero con kinesiología y rehabilitación ya en un momento de poco ya se va a largar de nuevo”, aseguró. En este sentido, destacó que su hijo mantiene hábitos normales y una rutina ordenada. “Come normal, come de pollo, toma sus medicamentos a horario”, agregó. Belén subrayó que, de a poco, la familia comienza a recuperar la normalidad tras lo vivido.

