Durante una entrevista en el programa El Periodista de Canal 12, el psicólogo Juan Bordsky advirtió sobre el creciente fenómeno de personas que consultan a herramientas de inteligencia artificial como si fueran terapeutas. Según explicó, aunque pueden cumplir un rol asistencial en momentos puntuales, de ningún modo reemplazan el espacio analítico ni la relación paciente–profesional.
“Cada vez más personas consultan al ChatGPT como si fuese un terapeuta”, señaló Bordsky, aunque aclaró que se trata de experiencias completamente diferentes. Para el especialista, el sistema entrega respuestas universales y cerradas, mientras que un analista trabaja con el caso por caso, con lo no sabido y con lo que el paciente no quiere escuchar.
Uno de los puntos que Bordsky consideró centrales es que la inteligencia artificial no tiene cuerpo ni subjetividad, condiciones que son inherentes al trabajo clínico. “No hay una persona ahí. Las fuentes las toma de Internet, no hay un sujeto detrás de eso”, indicó. En contraste, en una sesión analítica se producen silencios, lapsus, chistes o actos fallidos que permiten acceder al inconsciente, algo que la IA no puede generar.
Asimismo, resaltó que la comunicación no verbal y la transferencia son elementos fundamentales en terapia. En sus palabras, “cuando uno habla con un psicólogo, está mediado por algo que llamamos transferencia, un vínculo de amor y confianza que no puede darse con un robot”.
Juan Bordsky: “Lo importante es no dejarse usar, sino hacer uso del ChatGPT“
Bordsky reconoció que para muchos resulta tentador usar el celular en momentos de angustia, por la inmediatez y porque no implica un costo económico. Sin embargo, advirtió que el tipo de respuestas que brinda la inteligencia artificial son uniformes y normativas. “Los jóvenes leen lo que responde y creen que esa es la verdad, el diagnóstico, lo que les pasa. Y en el análisis lo que hacemos es abrir eso que aparece tan cerrado, interrogarlo, producir preguntas”, explicó.
En ese sentido, diferenció la atención psicológica de otras consultas médicas: mientras un dolor físico puede diagnosticarse con patrones comunes, los procesos psíquicos son únicos e irrepetibles. “No buscamos normas y estándares, trabajamos con la singularidad de cada caso”, insistió.
Si bien Bordsky reconoció que la inteligencia artificial puede tener un papel asistencial, sobre todo como apoyo en situaciones de urgencia, subrayó que el riesgo aparece cuando se la confunde con un espacio terapéutico. “Lo importante es no dejarse usar, sino hacer uso del ChatGPT. La diferencia está en que con un psicólogo hay un sujeto que escucha, interpela y confronta. Con un bot no hay nadie del otro lado”, remarcó.
El psicólogo concluyó que la inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y seguirá avanzando, pero el desafío es aprender a convivir con ella sin perder de vista los límites. “La IA vino para quedarse. Lo que debemos pensar es qué hacer con ella y no permitir que sea ella la que haga con nosotros”, finalizó.

