Manuel Moisés Álvez falleció a los 118 años en el paraje Las Tunas, en San Vicente, Misiones. Había nacido el 26 de octubre de 1907 y murió apenas cuatro días antes de su próximo cumpleaños. Considerado el hombre más longevo de Argentina, dejó una historia de vida excepcional, ligada a la memoria de la comunidad misionera.
Álvez residía en el paraje Las Tunas, a la altura del kilómetro 34 de la ruta provincial 13, en San Vicente. Durante sus últimos años, su familia estuvo a cargo de sus cuidados y lo acompañó hasta el final de su vida.
Nacido el 26 de octubre de 1907, atravesó más de un siglo de cambios sociales, políticos y culturales. Su historia trascendió los límites de su localidad por su extraordinaria longevidad, que lo convirtió en uno de los vecinos más reconocidos de la región. Además de su edad, quienes lo conocieron recuerdan su vínculo con la comunidad y su afición por la armónica, instrumento que sabía tocar y que formaba parte de sus particularidades personales.

El cumpleaños de 2022 que lo hizo conocido en toda la provincia
La historia de Manuel Moisés Álvez llegó a las páginas de los medios en octubre de 2022, cuando efectivos de la Comisaría Segunda de San Vicente visitaron su vivienda para celebrar sus 115 años.
Los policías llegaron con una torta y un regalo para homenajearlo. La sorpresa despertó el interés de los vecinos y de toda la provincia, que conocieron entonces la historia de aquel hombre que había nacido en 1907.
En esa oportunidad, la documentación permitió confirmar su fecha de nacimiento y su edad. Además, a través de gestiones del Registro de las Personas de Misiones, Álvez recibió un nuevo Documento Nacional de Identidad (DNI).
La celebración mostró también el afecto que despertaba entre quienes lo conocían. Más allá de la cifra extraordinaria, su historia reflejaba el vínculo con su comunidad y el reconocimiento de quienes compartían su vida cotidiana.
Un vecino que dejó su huella en San Vicente
La muerte de Álvez, a pocos días de cumplir 119 años, representa una pérdida para San Vicente, donde su nombre quedó asociado a una historia de longevidad poco común.
Su vida atravesó generaciones y acompañó buena parte de la historia de Misiones. Desde su hogar en Las Tunas, se convirtió en una figura reconocida por su edad, pero también en un vecino cuyo recuerdo permanece ligado a la identidad de la localidad.
Con su fallecimiento, la comunidad despide a un hombre cuya trayectoria constituye un testimonio excepcional de la historia humana y social de la región.

