Desde Infobae hasta El País de España, o el portal francés france24. Ocho años atrás, los medios del mundo pusieron la mirada en Misiones que albergaba hasta ese momento a un símbolo de los Derechos Humanos: Yvonne Pierron. La monja francesa había muerto a los 89 años. Perseguida por la Dictadura Militar, sus amigas fueron conocidas en el mundo por haber desaparecido durante el gobierno de facto. Ivonne sobrevivió de milagro, y con la humildad que le caracterizaba, se instaló en Misiones a trabajar con comunidades aborígenes y jóvenes vulnerables.

Su vida en Misiones
La monja eligió pasar los últimos 30 años de su vida en Misiones. Su decisión tuvo la aprobación de la Congregación de Hermanas de las Misiones Extranjeras. Este ejemplo de amor tenía un mensaje para los jóvenes. “Ellos son el futuro. Nosotros los viejos ya estamos, a ellos hay que decirle lo que puede pasar. Hay mucha gente que solo piensa en sí misma, dicen ‘yo, yo, yo’ (y se señala con el dedo en el pecho mientras habla). Hay que preocuparse del hermano, del más necesitado”, contaba en una de las tantas entrevistas de Canal Doce.
Cuando Carlos Rovira era gobernador de Misiones, se encargó de reconstruir el albergue donde trabajaba Yvonne y que había sufrido un incendio en Pueblo Illia, donde estaba radicada. Así se consolidó una relación de mutuo respeto.

Símbolo de resistencia
La vida de Yvonne Pierron es la historia de un verdadero símbolo de resistencia. Resistencia al nazismo, luego a los gobiernos dictatoriales, y la resistencia incansable a quienes detentan contra los más débiles. Nació en Francia el 30 de marzo de 1928. Con apenas, 11 años vivió en carne propia la Segunda Guerra mundial. Fueron 4 años que estuvo literalmente bajo tierra.
“Vi tantas muertes, tantas cosas terribles. Yo tenía mucha fe y entonces dije ‘voy a consagrar mi vida al otro”, contó la religiosa. Su vocación religiosa se gestó en el mismo seno familiar. Dejando atrás una Europa destruida por la guerra, en 1955 llega a la Argentina. Y la recibió, un gobierno de facto.

Pero Ivonne no vino sola. Se radicó en la localidad correntina de Pierugina junto a otras tres francesas. Hoy Alice “Cathy” Domon y Léonie Duquet son recordadas como las monjas francesas desaparecidas en la última dictadura militar.

Por esas paradojas del destino, casualmente las hermanas Domon y Duquet, antes de ser perseguidas, cuidaban al hijo de Jorge Videla. “El chico gritaba y les decía a las hermanas que le cuidaban ‘Hermana yo quiero ir con vos a tu casa, no quiero quedar en mi casa’”, recordó.
En el 2005, el equipo argentino de Antropología Forence identificó los restos de Duquet. Se calcula que ella junto a Domon murieron en los vuelos de la muerte. Ivonne, de milagro pudo escapar y exiliarse en Europa. Desde allá abogó por los derechos humanos en Argentina. Una vez restablecida la democracia, eligió regresar. Pero su nuevo camino se teñiría de colorado. Había que trabajar por los necesitados en Misiones.
En Octubre de 2010, la hermana Yvonne fue citada a declarar durante los Juicios por los crímenes cometidos en la ESMA. Todo el sufrimiento y valentía durante la dictadura fue relatado en el libro Misionera durante la dictadura.
Yvonne pasó sus últimos días en Pueblo Illia haciendo crucigramas en francés y asistiendo a todo evento que defienda los derechos humanos.

