A horas de la Nochebuena y con la llegada del Año Nuevo cada vez más cerca, vuelve a ponerse en agenda el debate sobre el uso de pirotecnia. Desde la Fundación de Apoyo a Padres de Hijos con Espectro Autista (FAPADHEA), su presidente Eduardo Sixto renovó el llamado a evitar la pirotecnia sonora y a respetar la normativa vigente, al remarcar que no se trata de una cuestión de gustos, sino de salud y empatía.
Sixto explicó que estas fechas suelen ser especialmente difíciles para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sus familias, debido a la sensibilidad auditiva que caracteriza a este colectivo. “La pirotecnia no es algo que simplemente no les guste, es algo que les lastima”, afirmó al señalar que los ruidos fuertes y repentinos generan un impacto neurológico profundo.
Los peligros de la pirotecnia
El presidente de FAPADHEA detalló que incluso sonidos menores pueden provocar una fuerte excitación o desregulación en personas con autismo, y que un estruendo de alto impacto sonoro puede desencadenar crisis que no se resuelven de inmediato. Según explicó, el daño no es momentáneo, ya que el proceso de autorregulación puede llevar varios días.
En ese sentido, Sixto remarcó que el problema no afecta solo a quienes tienen TEA, sino a todo su entorno. “No sufre solo la persona con autismo, sufre la familia entera”, expresó, al describir el clima de angustia y preocupación que se genera durante las fiestas, cuando el ruido invade barrios y hogares.
El referente recordó que en Posadas existe una ordenanza que prohíbe la pirotecnia de alto impacto sonoro. Si bien reconoció que no se logró una pirotecnia cero, destacó que se avanzó en limitar los estruendos más dañinos, y valoró que algunos comercios ya promueven la venta de pirotecnia de bajo impacto, lo que demuestra un cambio paulatino en la conciencia social.
Sin embargo, advirtió que aún persiste la compra informal de productos prohibidos y pidió responsabilidad a quienes adquieren pirotecnia. “Hagamos otra cosa, crezcamos como sociedad y respetemos mutuamente”, sostuvo, al tiempo que llamó a pensar también en las mascotas, los adultos mayores, los bebés y otras personas sensibles al ruido.
“No queremos llegar a la multa, queremos llegar al respeto”
Consultado sobre el trabajo con las familias en esta época del año, Sixto explicó que muchas deben prepararse con anticipación, recurren a medicación o a supresores de sonido. Aun así, señaló que el contexto general de diciembre, con música alta, reuniones y ruidos constantes, dificulta la contención.
“Una crisis puede durar días, incluso semanas”, advirtió, y explicó que muchas veces, cuando la persona comienza a recuperarse del impacto del 24 de diciembre, vuelve a enfrentarse al estruendo del 31.
En relación al cumplimiento de la normativa, recordó que el Municipio cuenta con un canal de denuncias por ruidos molestos, disponible en la página web oficial, y que existen multas importantes para quienes incumplen la ordenanza. No obstante, aclaró que el objetivo principal no es sancionar, sino generar conciencia: “No queremos llegar a la multa, queremos llegar al respeto”.
Finalmente, Sixto insistió en que la verdadera inclusión se construye con acciones concretas y cotidianas. Llamó a celebrar de otra manera, priorizando el encuentro y el bienestar común. “Brindemos, festejemos y seamos felices, pero sin pirotecnia de alto impacto”, concluyó, al desear unas fiestas en paz y con mayor sensibilidad social.

