En el marco de las celebraciones por el Viernes Santo, el Parque Municipal Salto Tabay en Jardín América volvió a convertirse en escenario de una de las expresiones religiosas más conmovedoras de la región. El tradicional Vía Crucis de la Selva reunió a vecinos y visitantes en un entorno marcado por el sonido del agua y el verde misionero.
La particularidad de esta celebración radica en su conexión directa con la naturaleza. Los participantes destacaron que recorrer las estaciones entre la vegetación autóctona permite una experiencia única con la “creación de Dios”.
El evento contó con la presencia de jóvenes y adultos que acompañaron cada momento de la Pasión de Cristo. Las caídas de Jesús y el encuentro con la Virgen María fueron señalados como instantes de profunda reflexión sobre el amor y el sacrificio.
En este sentido, la coordinadora de Servidores de Cristo de la Parroquia Cristo Redentor, Claudia Carrera, expresó: “Estar en los Saltos del Tabay es algo muy lindo. Uno revive todo lo que es la Pasión del Señor, y además puede ver y sentir la naturaleza, la creación de Dios”. A lo que agregó: “Quiero transmitir en esta Pascua de Resurrección que volvamos a tener en nuestros corazones ese amor infinito hacia los demás”.
Asimismo, los vecinos compartieron sus vivencias. Ramona Bueno afirmó: “Fue algo único, es la segunda vez que participo. Es muy emocionante lo que Jesús hizo por nosotros”.
Por su parte, otra vecina, Natalia Ocampo, señaló: “Es una experiencia única y emotiva, hay varias estaciones en las cuales me emocioné mucho, más que nada en las caídas de Jesús y el encuentro con Mamá María”. En esta línea, subrayó que la actividad ayuda a unir a las familias y a pedir paz y unión.
Más allá de la representación litúrgica, el Vía Crucis de la Selva se consolidó como un espacio de encuentro comunitario. Los asistentes remarcaron la importancia de fortalecer vínculos, pedir por la concordia y reafirmar el compromiso de amor hacia el prójimo.







