La 34ª Fiesta Nacional de la Orquídea y 41ª Fiesta Provincial de la Flor culminó este domingo con un balance más que positivo. Desde el miércoles pasado, Montecarlo se convirtió en un gran jardín abierto que atrajo a visitantes de toda la provincia, del país y de naciones vecinas. El clima acompañó y permitió que miles de personas disfrutaran de un evento cargado de color, música y tradición.
El Parque Vortisch, escenario histórico de la localidad y la celebración, se vistió de flores y recibió una multitud que recorrió los stands de orquídeas, bromelias, plantas ornamentales, artesanías y productos regionales. Además, hubo capacitaciones sobre floricultura y la esperada elección de las reinas, un clásico que refuerza la identidad comunitaria de Montecarlo.
En este sentido, la productora Ingrid Walter, una de las expositoras más reconocidas, compartió su alegría por el éxito de la edición. “Es muy emocional, porque hace 25 años que participo y expongo con mi puesto en la fiesta. Este año vendimos muy bien, el público y el tiempo acompañaron”, comentó satisfecha.

Los visitantes también expresaron su entusiasmo. Mirta Machuca, turista de Candelaria, relató que “es la primera vez que vengo en familia, me quedé con la boca abierta. Soy fanática de las flores y quedé impactada por todo esto”. En tanto, Liliana y Felicia Baumgratz, vecinas de Puerto Rico y Garuhapé, aseguraron que “nos llenamos los ojos viendo las flores”.

Asimismo, Víctor Iurinic y Elida Wieldemann, de Oberá, destacaron la evolución del evento. “Hace cuatro años que no veníamos y vimos que la fiesta está cada vez más linda, desde las flores y lo gastronómico hasta el pabellón del lugar”, contaron durante su recorrida.

Por su parte, el productor y organizador Joaquín Rilo valoró la gran convocatoria de expositores. “El pabellón de orquídeas recibió más de 250 plantas en flor y más de 150 bromelias, quedó súper renovado”, afirmó. En esta línea, destacó el trabajo conjunto de productores y comunidad para mantener viva una celebración que ya es símbolo de Montecarlo.
La llamada “Capital de la Flor” volvió a mostrar por qué ocupa un lugar central en el calendario turístico misionero. La fiesta exhibió la belleza natural de la región, y también el esfuerzo de quienes hacen florecer, año tras año, la pasión por las orquídeas y la identidad de la provincia.

