La exitosa experiencia del productor Gabriel Boreski con el cultivo de nuez pecán, en Apóstoles, valida un proyecto impulsado por el Gobierno provincial como parte de la política de diversificación en las chacras. “Es un producto absolutamente viable en Misiones”, aseguró mientras transita la segunda cosecha comercial.
La decisión de apostar por este cultivo tiene su origen en el programa Proalimento, que respaldaron el Gobierno provincial y el INTA en 2008. “Llegamos a tener un grupo de 49 productores, hubo que identificar qué plantines/especies se adaptaban a nuestro lugar, ya que la provincia cuenta con un clima, suelo y régimen de lluvia distinto a otros lugares del país donde se desarrolla el pecán. Eso demoró los resultados”, contó Boreski.
En ese contexto, explicó que una plantación bien lograda, con cuidados fitosanitarios, fertilización y control de riego y plagas como la hormiga —que es un gran enemigo de este cultivo—, debería dar frutos comercialmente a partir del sexto año.

La experiencia
En la chacra de Boreski se levantan 1.500 árboles de nuez pecán; la mitad corresponde a la variedad Stuart y las demás a otras cinco variedades. Son 15 hectáreas en producción. El rendimiento es de entre 10 y 20 kilos por planta y el valor en el mercado de la nuez con cáscara cotiza entre 4 y 5 dólares por kilo.
Por ahora, la producción se vende localmente y junto a socios de Entre Ríos y Buenos Aires. “Es un producto absolutamente viable en Misiones”, garantizó. “Es una salida interesante para un productor que tiene una chacra de 25 o 30 hectáreas, donde con 600 árboles podría alcanzar buenos ingresos”, consideró. “Eso implica arraigo, la permanencia de los agricultores”, agregó.

Proyección
El emprendedor prevé optimizar el cultivo con base a experiencias que se aplican en Brasil e incursionar con una marca propia. “Miramos las plantaciones que tiene el vecino país, a la misma altura geográfica que Misiones, que andan bien. No tienen problemas fitosanitarios u otros; son variedades que se podrían desarrollar acá”, subrayó.
Paralelamente, el proyecto de Boreski avanza en brindar la posibilidad al cliente de comprar las nueces con cáscara o ya peladas. “Después, iremos por la posibilidad que permite este fruto en la industrialización, que pueden ser derivados como confitados, salados o aceite. Según la necesidad del mercado local, regional y nacional. La idea es volcar la producción en el país. Si esto no es factible, redireccionar al exterior donde nuestras variedades también son requeridas”, detalló.

La producción de nuez pecán en esta chacra se enmarca en un perfil productivo con fuerte acento en lo ambiental. La apicultura y, desde hace poco, y la grosella son parte de las iniciativas que llevan adelante. Se complementan con prácticas regenerativas como cubiertas verdes perennes (alimento para las abejas y nitrógeno para el suelo) y árboles.
De hecho, Boreski es el primer productor que tiene el ciclo completo con nuez pecán, desde el plantín a la máquina cosechadora y la máquina para secado. Enfatizó que este cultivo es compatible con la yerba mate, con maíz, e incluso con ganadería a pequeña escala, lo que representa otro beneficio para la agricultura familiar.
Fotos: Bichos de Campo.

