La emblemática marca de galletitas Tía Maruca anunció el cierre definitivo de su fábrica principal en Albardón, San Juan, tras más de dos décadas de presencia en las góndolas argentinas. La decisión, que deja a decenas de trabajadores sin empleo, se vincula con la caída del consumo interno, el aumento de costos y la imposibilidad de acceder a créditos, factores que reflejan el complejo escenario económico que atraviesa el país.
Fuentes cercanas a la compañía señalaron a Infogremiales, que la planta detuvo por completo sus operaciones debido a la inviabilidad de sostener la producción. La merma en las ventas, sumada al encarecimiento de insumos básicos como harina y azúcar, terminó por tornar insostenible la continuidad del negocio. El golpe afecta directamente a la economía local de Albardón, donde la empresa era una de las principales fuentes de empleo.
Otra marca argentina que desaparece de las góndolas
La historia de Tía Maruca comenzó en 1998 como un emprendimiento familiar en San Juan y logró expandirse a nivel nacional, incluso con exportaciones. En 2017, la firma adquirió una nueva planta, un paso que en su momento representó crecimiento, pero que con el tiempo la expuso a las oscilaciones de la economía argentina. La falta de financiamiento accesible y la imposibilidad de modernizar su línea de producción profundizaron la crisis.

El cierre de la planta madre no solo implica la pérdida de una marca reconocida por los consumidores, sino también un retroceso en la capacidad productiva regional. La salida de Tía Maruca del mercado deja un vacío en las góndolas y en la memoria de quienes crecieron con sus productos, mientras la industria alimenticia enfrenta cada vez mayores dificultades para sostenerse en un contexto recesivo.
La situación de Tía Maruca se convierte en un símbolo de la fragilidad industrial argentina: empresas medianas y regionales que, pese a su trayectoria, no logran resistir el impacto de la crisis macroeconómica. El desenlace refleja cómo la combinación de caída del consumo, altos costos y falta de crédito golpea a sectores clave, dejando a familias y comunidades enteras en la incertidumbre.

