En los últimos meses, la tendencia del pistacho tomó por asalto el universo dulce y gourmet. Este fruto seco, de color vibrante y textura cremosa, capturó el interés de chefs, pasteleros, marcas y consumidores de todo el mundo. Su sabor delicado, sumado a su versatilidad en la cocina, impulsó una tendencia que comenzó en redes sociales y luego se trasladó a las góndolas y vidrieras de locales gastronómicos.
El fenómeno encontró un motor clave en la viralización de un producto en particular: el “chocolate Dubái”. Esta creación artesanal, nacida en Emiratos Árabes, combina chocolate de calidad con una suave crema de pistacho y una base crocante tipo kadaifi. Su estética cuidada, a menudo coronada con detalles dorados o polvo de oro comestible, ayudó a reforzar su imagen de lujo accesible.
Los videos de este chocolate, difundidos en TikTok y otras plataformas, encendieron el entusiasmo de los más jóvenes, principales impulsores de la moda. Influencers gastronómicos y usuarios comunes compartieron sus reacciones y degustaciones, lo que disparó la demanda de productos con pistacho en distintos formatos.

Cómo impactó la tendencia del pistacho en Argentina
La Argentina no quedó al margen de esta tendencia. Heladerías, chocolaterías y marcas tradicionales lanzaron nuevas versiones de alfajores, bombones, trufas y tabletas con pistacho como ingrediente central. Incluso surgió una versión local del chocolate Dubái, replicada artesanalmente en distintas provincias. La velocidad con la que estos productos desaparecieron de las góndolas confirmó el impacto de la “fiebre verde”.
Además, el Bon o Bon Pistacho debutó en Brasil como respuesta directa al boom mundial. La edición, que ofrece un relleno cremoso de pistacho y cobertura de chocolate amargo, ya genera expectativa por su llegada al mercado argentino. En paralelo, Arcor confirmó el próximo lanzamiento del Cofler de pistacho, lo que muestra que el entusiasmo crece tanto entre emprendedores como entre grandes empresas.
El pistacho no solo conquistó por su sabor y estética. También sumó puntos por su perfil nutricional. Nutricionistas destacan su alto contenido en antioxidantes, proteínas y fibra, así como sus beneficios para la salud intestinal. Estos atributos lo posicionan como un alimento saludable dentro de una dieta equilibrada, aunque advierten que no debe considerarse un “superalimento milagroso”.
Su precio elevado lo convirtió, durante años, en un ingrediente reservado para algunos nichos. Sin embargo, la viralidad, el acceso a información nutricional y el empuje de las redes sociales cambiaron esa percepción. Hoy, muchos consumidores lo eligen como símbolo de sofisticación y buen gusto.

Cómo se inventó el chocolate Dubái
El chocolate Dubái se transformó en el ícono de esta nueva etapa. Su creadora, Sarah Hamouda, una británica-egipcia, lo inventó en 2021 inspirada en su infancia y en sabores típicos de la repostería árabe. La combinación de crema de pistacho, chocolate con leche y masa kunafa sorprendió a su entorno. Luego, tras viralizarse en redes, conquistó al mundo.
La receta artesanal comienza con la elaboración de la masa kadaifi, que se mezcla con mantequilla y azúcar antes de dorarse. Aparte, se trituran pistachos hasta obtener una pasta sedosa, a la que se le añade azúcar glas y nata. El montaje incluye una base de chocolate fundido, una capa de crema de pistacho, otra de masa kadaifi y una cobertura de chocolate. Tras el enfriado, el producto ofrece una presentación impactante, ideal para redes sociales.
Este tipo de preparaciones, que combinan estética, tradición y sabor, marcó un antes y un después en la pastelería. La “fiebre verde” que impulsa el pistacho se instaló como tendencia duradera. Ya no se trata solo de una moda, sino de una transformación en el modo de consumir, crear y disfrutar los dulces.
El furor actual por el pistacho refleja una nueva etapa en la gastronomía: una en la que los sabores tradicionales se revalorizan, las redes sociales amplifican el deseo y los productos se vuelven símbolos de identidad cultural y buen gusto. La pastelería argentina, fiel a su estilo creativo y emprendedor, supo adaptarse a este fenómeno y lo convirtió en una oportunidad para innovar, crecer y seducir a nuevas generaciones.

