Crucero del Norte atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente, pero aún sueña con mantener la categoría. El sábado, frente a Gimnasia de Concepción del Uruguay, sumó su 15º partido sin triunfos. La racha es preocupante porque, para soñar con la permanencia, necesita victorias urgentes y en el torneo solo pudo festejar en dos ocasiones: ante Atlético de Rafaela y Juventud Antoniana.
Mientras Bartolomé Mitre ya aseguró la categoría y pelea por un lugar entre los cinco mejores de la Reválida B, el Colectivero tambalea. Para mantener la esperanza deberá ganar los cinco encuentros que restan y esperar que sus rivales directos caigan en varias oportunidades.

En la tabla de promedios, Crucero está a 9 puntos de Boca Unidos y a 11 de Sol de América, con la misma cantidad de partidos disputados. El margen de error es inexistente. Cada fecha que pasa se vuelve una final y el equipo misionero ya no depende solo de su propio rendimiento.
Qué partidos le quedan a Crucero del Norte
El calendario no da respiro. Este fin de semana visitará a Ben Hur en Rafaela, luego recibirá a Boca Unidos, y viajará a Buenos Aires para enfrentar a El Linqueño. En el cierre de la Reválida, jugará en casa ante Sarmiento de Resistencia y cerrará como visitante ante Defensores de Belgrano en Villa Ramallo.
El próximo compromiso en Rafaela será clave. Una derrota lo dejará al borde del descenso, aunque no se definirá en esa cancha. Sin embargo, caer ante Ben Hur significaría perder puntos ante un rival directo y estirar la agonía una semana más.
Hoy, Crucero tiene un promedio de 0.600 contra el 1.000 de Ben Hur y Gimnasia (CdU). Con 15 puntos en juego, necesita descontar ocho unidades a esos rivales para mantenerse en la categoría. Ganar en Rafaela cortaría la mala racha y recortaría una diferencia vital.
La única noticia positiva del último fin de semana fue la derrota de Boca Unidos, que redujo su promedio. Aun así, la distancia sigue siendo de 9 puntos. El desafío es enorme, pero Crucero sabe que no hay más tiempo que ahora para empezar a revertir el rumbo.

