El debut de Franco Mastantuono con la camiseta del Real Madrid abrió en España una discusión inesperada. Todo empezó tras el partido contra Osasuna, cuando algunos se preguntaron si deben llamarlo por su nombre de pila o por el apellido. Lo que parece un detalle menor derivó en un debate cargado de historia.
La polémica estalló en el programa El Chiringuito, una referencia del periodismo deportivo español. Allí se cruzaron opiniones sobre cómo deben llamarlo los hinchas, ya que Franco remite al dictador que gobernó el país durante 36 años y dejó un legado de miles de muertes y persecuciones.

Los dos argentinos presentes en el ciclo, Jorge D’Alessandro y Matías Palacios, fueron claros. “Lógicamente deberían decirle Mastantuono, como se acostumbra en Argentina”, señalaron en medio de las chicanas que recordaban el mito de que Francisco Franco era simpatizante del Madrid y favoreció al club en su régimen.

El debate también se cruza con una costumbre cultural. En España los futbolistas suelen ser mencionados por su nombre y no por su apellido. Ejemplos sobran: Xavi Hernández, Xabi Alonso, Raúl González o Juanito Gómez. Sin embargo, en este caso el vínculo con la dictadura convierte esa tradición en un tema espinoso.
La costumbre que surgió con Francisco Franco y permanece hasta la actualidad
La discusión no es tan banal como parece. Durante la dictadura, un árbitro de apellido Franco sufrió comentarios como “Franco arruinó el partido”. Para evitar dobles sentidos que pudieran interpretarse como ataques al general, se decidió que los jueces usaran los dos apellidos, una tradición que se mantiene hasta hoy.

El trasfondo histórico pesa. El dictador gobernó entre 1939 y 1975, un período marcado por fusilamientos, persecuciones políticas y represión. Aunque muchos repiten que Franco ayudó al Madrid, lo cierto es que las estadísticas no respaldan del todo esa afirmación.
En esos años el club ganó seis Copas de Europa y se convirtió en la cara del fútbol español en el continente. Sin embargo, también Barcelona recibió beneficios: inauguró el Camp Nou con presencia de autoridades del régimen, le entregó una insignia de oro al dictador y fue rescatado de la quiebra en tres ocasiones. Entre 1939 y 1975, ambos gigantes se repartieron 21 de los 82 títulos posibles.

Pese a estos antecedentes, el mote de “equipo del régimen” quedó asociado al Real Madrid y vuelve a escena con la llegada de Mastantuono. Su nombre propio reavivó un debate que cruza fútbol, política e historia en España, y que deja claro que el peso del pasado todavía condiciona al presente.

