Diego Orlando Spagnuolo, extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), atraviesa un momento de incertidumbre y temor tras el escándalo que sacudió al organismo. Según declaraciones a LA NACIÓN, Spagnuolo ha recibido ofertas de representación legal enviadas por el Gobierno nacional, que rechazó, y medita la posibilidad de presentarse como “imputado colaborador”, mientras mantiene contacto únicamente con amigos de confianza.
El exfuncionario, que asumió con la intención de limpiar áreas y regularizar pensiones mal otorgadas, dice sentirse traicionado y desprotegido. Entre sus críticas figuran Javier y Karina Milei, los Menem y Sandra Pettovello. “Hizo lo correcto y aun así cosechó el destrato de la Casa Rosada”, explican allegados.
Spagnuolo sostiene que su intención nunca fue perjudicar a nadie, pero se vio envuelto en investigaciones judiciales que incluyen escuchas telefónicas y registros de conversaciones privadas. Aclara que algunas grabaciones corresponden a encuentros públicos y no interceptaciones ilegales.
El entorno del exfuncionario asegura que “Diego tiene miedo de vida” y teme por su seguridad, razón por la que aún no ha acudido a los tribunales. Además, borró mensajes con los Milei de sus teléfonos, acción que según sus cercanos buscaba proteger su privacidad y no ocultar pruebas.
Quien trabajó a su lado en Andis, Fernando Cerimedo, confirmó haber estado al tanto del malestar de Spagnuolo desde hace meses, aunque niega responsabilidad directa en las filtraciones. Otros colaboradores, como Daniel Garbellini, responsabilizan al contexto de investigación judicial por cualquier irregularidad detectada, subrayando que Spagnuolo firmó solo tres licitaciones de manera correcta.
En medio de esta situación, Spagnuolo analiza los pasos a seguir y evalúa sus alternativas legales y personales, mientras permanece aislado y alerta ante posibles movimientos del Gobierno, la Justicia y fiscales involucrados en el caso.

