El Partido Socialista (PS) y el conservador Los Republicanos (LR) anunciaron que no respaldarán las mociones de censura presentadas por la ultraderecha y la izquierda radical, lo que ofrece un respiro temporal al Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu, a quien Macron reincorporó al puesto luego de su renuncia. Las mociones se votarán el jueves y fueron impulsadas por Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen y La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, primer y tercer grupo parlamentario respectivamente. El respaldo parcial de socialistas y conservadores resultó esencial para la supervivencia del gabinete, formado apenas hace dos días.
El líder parlamentario del PS, Boris Vallaud, defendió la decisión en la Asamblea Nacional y advirtió que “hacemos una apuesta, un apuesta arriesgada en la que solo el futuro nos dirá adónde llega”. La suspensión anunciada por Lecornu de la reforma de las pensiones de 2023 fue la condición planteada por los socialistas para abstenerse de apoyar la moción de la izquierda. Ese acuerdo implica que el aumento progresivo de la edad mínima de jubilación hasta los 64 años quedará congelado en 62 años y nueve meses hasta enero de 2028, cuando la próxima administración podrá decidir nuevamente.
Los conservadores mantienen su rechazo pero generan polémica
El jefe del bloque de diputados de LR, Laurent Wauquiez, aseguró que sus cerca de 40 diputados no votarán la moción de censura “a priori” y afirmó que no integrarán “los que harán caer a los primeros ministros”. La dirección del partido, encabezada por Bruno Retailleau, cuestionó la suspensión de la reforma y sostuvo que “para evitar caer en una moción de censura, el gobierno hace pagar a los franceses un precio muy alto”.
Los otros grupos parlamentarios fijaron posiciones diversas tras el discurso de política general de Lecornu. Los comunistas no aclararon si apoyarán la moción, aunque su líder Fabien Roussel consideró “una primera victoria” la suspensión de la reforma de las pensiones. Los Ecologistas anunciaron que sí respaldarán la moción contra Lecornu, mientras que Renaissance reiteró su apoyo al Ejecutivo y tanto RN como LFI mantuvieron su postura de censura. Esos alineamientos configuran un panorama fragmentado que condiciona la gobernabilidad del nuevo gabinete.
Lecornu prometió control del déficit
El primer Consejo de Ministros del nuevo Ejecutivo aprobó el proyecto de cuentas para 2026, que ahora afrontará el trámite parlamentario, y Lecornu anunció que no gobernará mediante decretos, opción que permitió aprobar la reforma de 2023. El primer ministro situó la iniciativa legislativa en manos de una Asamblea Nacional que representa una Francia “diversa” y fragmentada en tres bloques políticos. En un mensaje dirigido a socios europeos, aseguró que “en todos los casos” el déficit público cerrará por debajo del 5 % del producto interior bruto (PIB) en 2026 y que su intención es cumplir en 2025 con el objetivo de un déficit del 5,4 % del PIB, tras el 5,8 % registrado en 2024.
De acuerdo a EFE, el Gobierno propone subir impuestos a ricos y empresas para afrontar exigencias presupuestarias y lograr apoyos parlamentarios. El proyecto de presupuestos para 2026 incluye dos medidas fiscales destinadas a grandes fortunas, de las que se esperan 2.500 millones de euros, y un impuesto sobre el patrimonio financiero aplicado a bienes no profesionales en holdings familiares, del que el Ejecutivo confía recaudar unos 1.000 millones. Con esos instrumentos el Ejecutivo busca frenar la optimización fiscal a través de exenciones sobre activos profesionales y presentar un marco fiscal que satisfaga a socios clave, mientras el debate parlamentario definirá su alcance y aplicación.

