Río de Janeiro vivió una crisis de seguridad que captó la atención internacional, al ser escenario de enfrentamientos de una intensidad comparada con conflictos bélicos. La ciudad, considerada una capital simbólica de Brasil, amaneció sitiada por una operación policial masiva contra el narcotráfico, la cual dejó un saldo preliminar de al menos 64 fallecidos y se temía que la cifra aumentara. La intervención, que involucró a aproximadamente 2.500 efectivos, sumió a la urbe en un estado de paralización, con la suspensión de clases, el cierre de comercios y la cancelación de toda la actividad administrativa.
De acuerdo a un informe de El Noticiero Central de Canal Doce, la violencia se desató en una favela que alberga a alrededor de 300,000 habitantes, donde los sospechosos de pertenecer a una organización criminal respondieron al avance policial con un inusual despliegue de tecnología y armamento. Los grupos narcotraficantes emplearon drones cargados con explosivos y armas de grueso calibre, lo que generó un tiroteo de proporciones nunca antes vistas en el país. Ante la magnitud del conflicto, el gobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, calificó la situación como una “zona de guerra” y solicitó formalmente el apoyo del ejército federal al gobierno nacional
La intervención busca paralizar las actividades del Comando Vermelho en la zona
Mientras las autoridades evaluaban la solicitud de despliegue militar en una reunión en el Palacio de Planalto, se advertía que una intervención de esa naturaleza podría generar un baño de sangre aún mayor. El operativo, dirigido contra la facción conocida como Comando Vermelho, dejó como saldo la muerte de cuatro agentes policiales y se mantenía activo, perpetuando un clima de extrema tensión. La sofisticación del arsenal y el nivel de organización demostrados por los criminales, descritos como narcoterroristas, superaron cualquier ficción cinematográfica y evidenciaron la grave amenaza que representan estas redes con ramificaciones en todo Brasil.
Según el noticiero, la influencia de esta organización criminal trasciende las fronteras de Río de Janeiro, ya que el reporte original menciona la presencia del Comando Vermelho en otras regiones. En un ejemplo de sus ramificaciones a nivel regional, la Policía de Misiones detuvo, semanas antes de estos hechos, a integrantes de una facción vinculada a este mismo grupo criminal. Algo que evidencia su capacidad operativa en la estratégica zona de la Triple Frontera.
Las fotos del megaoperativo antinarco que desató el caos en Rio de Janeiro








