Gabriel Slavinsky, analista y consultor político, realizó un balance de las Elecciones Legislativas Nacionales donde La Libertad Avanza ganó con aproximadamente el 40,84% de los votos, superando a Fuerza Patria.
En este sentido afirmó que “el miedo mató los peros” y se consolidó como la emoción dominante en las elecciones legislativas en las que La Libertad Avanza fue el ganador. Para Slavinsky, el resultado favoreció no sólo la consolidación de un nuevo color político, el violeta, sino también la estrategia de confrontación y posterior negociación articulada desde el oficialismo con miras a ampliar su base parlamentaria y política.
En este contexto, el analista profundizó sobre los factores emocionales y políticos que definieron la elección, la lectura que hace el oficialismo de su fortaleza y la fragilidad opositora frente a una ciudadanía cuyo principal impulso fue evitar el retorno al pasado.
Desde su análisis, Slavinsky sostuvo que la estrategia impulsada por Karina Milei y el círculo más cercano del oficialismo mostró eficacia, aunque fue puesta en duda durante largos meses. “El objetivo no era solo ganar la elección, sino construir Violeta en más de dos mil municipios y veinticuatro provincias, algo que desde el comienzo muchos decían que no se podía hacer”, puntualizó el consultor, subrayando la incidencia de una construcción territorial diseñada con mirada propia. Según el analista, la clave fue consolidar primero ese espacio propio —que bautizó como “el violeta”—, identificarlo como núcleo de poder y, sólo después, sentarse a negociar.
Remarcó el perfil disruptivo de los liderazgos de Javier Milei y su hermana Karina, quienes a pesar de las presiones tanto externas como internas, mantuvieron la hoja de ruta pese a las advertencias de posibles derrotas. “Lo que me impacta es esa seguridad, ese corte de los Milei que dicen: ‘No me importa nada. Vamos por acá. No me importa lo que digan’. Y finalmente, se les da el resultado que esperaban”, reflexionó sobre el temple mostrado frente a adversidades y críticas.
El consultor identificó una diferencia respecto de experiencias previas de liderazgo en el país: a diferencia de la elección intermedia de Mauricio Macri en 2017, que fue celebrada en un clima de optimismo y con el oficialismo en alza, el contexto actual fue de crisis e incertidumbre. Sin embargo, observó Slavinsky, “acá jugó el miedo”, catalizado por los resultados adversos del pasado y la amenaza concreta de un regreso al modelo anterior: “El miedo mató los peros —dijo—. Hubo un voto castigo, pero la emoción principal de la política hoy es el temor a retroceder”.
También resaltó la autocrítica y el cambio de estrategia realizado por Milei tras la crisis de septiembre, cuando el Gobierno nacional, según reconoció el propio presidente, repensó su manera de comunicar y se mostró más receptivo a la autocrítica interna. “Milei ya está en sintonía con lo que viene. Más que analizar el pasado, busca cómo va a ser la lógica del gobierno de ahora en más”, detalló el especialista.
El eje de la nueva etapa, a juicio del analista, está puesto en dos movimientos centrales: por un lado, la transición de una estrategia enfocada en la identidad y el aislamiento hacia una búsqueda de mayorías parlamentarias amplias para impulsar reformas profundas; por el otro, el uso de la validación electoral como argumento político. “Va a intentar mayorías parlamentarias grandes para seguir con lo que sería el fundamento de la batalla cultural: cambios radicales para que Argentina no pueda retroceder”, argumentó Slavinsky.
La centralidad de Milei no se explica solo por la debilidad opositora, sino también por la capacidad de arriesgar en momentos críticos. El especialista puso como ejemplo la decisión del oficialismo de celebrar en el Movistar Arena y el despliegue en territorios hostiles como Córdoba, donde pese a la falta de estructuras tradicionales, se obtuvieron resultados significativos. “Cuando hablo de ausencia de cálculo político, me refiero a ese riesgo, a asumir el riesgo para mostrar compromiso y convicción. Eso genera un vínculo emocional muy fuerte”, razonó Slavinsky, quien relató que la autenticidad de la Libertad Avanza quedó expuesta en cada gesto disruptivo.
Oposición, economía y alianzas
Respecto al desgaste opositor, el consultor fue taxativo. Definió la estrategia del peronismo como “eficiente hacia el 7 de septiembre”, logrando una unidad fingida y dejando que Milei gestione la crisis. Sin embargo, subrayó que la repetición de este recurso para la última elección resultó ineficaz: “El candidato fue Milei, la centralidad fue suya. Y de algún modo es como darle la pelota y decirle jugá porque creíamos que se iba a equivocar, pero en lugar de eso se consolidó”.
El analista remarcó que el gobierno nacional logró capitalizar esa centralidad con una combinación letal de convicción y riesgo, atributos que el electorado terminó valorando. “El gobierno arriesgó en todas las canchas, puso el cuerpo en Córdoba, apostó fuerte en provincia de Buenos Aires. Se vieron respaldos como el de Donald Trump y hasta movimientos internacionales. El objetivo era mostrar decisión de avanzar y, al costo que sea, evitar el caos”.
El impacto de la economía y el contexto social, atravesados por altos niveles de inflación, desempleo y crisis de ingresos, tampoco fueron ajenos a la mirada del consultor. Sin embargo, Slavinsky consideró que la decisión del electorado priorizó la contención frente a la incertidumbre antes que el castigo inmediato: “Los seres humanos buscan evitar el caos y la incertidumbre. El miedo al pasado resultó más fuerte que el enojo con el presente. El desafío para el gobierno nacional, ahora, es sostener esa confianza porque hasta el 2027 no hay más elecciones y la pelota la tienen ellos”, explicó.
Slavinsky advirtió que lo que se perfila es un pacto más ancho y pragmático, en el que el gobierno nacional conducirá desde una posición de fortaleza obtenida en las urnas. “Antes, cuando le pedían a Milei unirse a Juntos por el Cambio, eso significaba perder identidad —recalcó—. Hoy se trata de consolidar algo más amplio detrás del violeta, pero sin diluir el liderazgo”.
La conversación también abordó el impacto de la nueva alianza en los ejecutivos provinciales e intendencias. El consultor definió la actitud de muchos jefes comunales como pragmática, atendiendo tanto a la conservación del poder propio como a los costos de desafiar la ola violeta: “Cuando se juegan lo propio es lógico que muchos intendentes se corran o busquen defender su espacio”.
Polarización y discursos
En varios tramos de la charla, Slavinsky puntualizó el papel de la polarización y el empuje que ello otorga a las principales fuerzas. Mencionó que el fenómeno “Provincias Unidas” —una tercera vía promovida por gobernadores— terminó quedando fuera del centro de la escena, al igual que otras opciones intermedias como la de Florencio Randazzo y Fernando Burlando. “Se le complica mucho a las terceras opciones en campos polarizados”, diagnosticó.
Otro aspecto abordado fue el cambio de tono en el discurso de Milei tras la victoria. Slavinsky resaltó la moderación y el llamado a la magnanimidad, elementos que no eran frecuentes en etapas anteriores, signadas por la confrontación y la hostilidad. “Claramente, se ve ese cambio de tono en el discurso del domingo. La pregunta es si terminó la era de la soberbia y la arrogancia, y si empieza un ciclo de templanza”, deslizó uno de los conductores. Slavinsky opinó que es probable, ya que la lógica del diálogo y los acuerdos será impostergable: “Lo que viene es una lógica de búsqueda de acuerdos, quizá con más moderación. Hay que ver la sostenibilidad en el tiempo, pero hoy el resultado legitima ese camino”.
Consultado sobre la lectura técnica versus la emocional de la política, Slavinsky reconoció que muchos analistas y consultores pueden errar el pronóstico en contextos de alta volatilidad social, emocionalidad y polarización. “Pretendemos muchos argentinos que no suceda, llamarlo salvataje o respaldo, pero lo innegable es que hay una sensación de alivio, de que no habrá una crisis inminente, incluso en los propios defensores del oficialismo”.
Finalmente, Slavinsky remarcó un aprendizaje transversal para todo el arco político: la humildad que deviene del fracaso y la necesidad de reconocer errores para no repetirlos. Sostuvo que el oficialismo —golpeado en el Congreso durante el 2024— supo rearticularse y dar vuelta las derrotas parlamentarias, validándose ante la sociedad y reconstruyendo confianza en el momento de mayor credibilidad: “Parece ser que el mismo día de la elección, en el triunfo, que es cuando los gobiernos convocan con más credibilidad, logran ese respaldo”.
Lo que resta, según el analista, es observar cómo el Gobierno nacional capitaliza esta nueva centralidad y si será capaz de mantener una coalición robusta, no solo desde lo discursivo sino desde la gestión: “Antes perder identidad era el temor, hoy la apuesta es liderar desde la amplitud del violeta”.
Con información de Infobae.

