El legendario músico argentino Raúl Alberto Antonio León Gieco cumplió 74 años este jueves 20 de noviembre. Recientemente, el cantautor visitó la tierra colorada para realizar una serie de actividades culturales y artísticas en diferentes localidades.
Así, vivió una inolvidable jornada en el Instituto de Educación Agropecuaria N° 17 de Laguna Azul, ubicado en la localidad de Dos Hermanas. Allí, formó parte de la celebración por el décimo aniversario con una gran peña folclórica en el marco del Día de la Tradición. El evento reunió a estudiantes, docentes, familias y vecinos de la zona en una verdadera fiesta de la cultura y la identidad misionera.
La celebración contó con la participación de diez artistas locales y tuvo un momento especial con la presentación de León Gieco, quien ofreció un emotivo espectáculo que emocionó a todos los presentes. La música, las danzas tradicionales y el arte fueron los protagonistas de una jornada cargada de sentimiento y orgullo por las raíces.
Luego estuvo en el Parque Temático de la Cruz, en Santa Ana, para grabar una versión en guaraní de su emblemática canción “Solo le pido a Dios”, titulada “Ñanderu pe ajerure”. En esa ocasión, estuvo acompañado por el gobernador Hugo Passalacqua.
El coro infantil Tava Miri Mba’e Pu, músicos de orquestas sinfónicas juveniles, los Grillitos Sinfónicos de Posadas y estudiantes del Centro de Educación Musical (CEMu) de San Ignacio interpretaron la pieza. Durante el encuentro, Passalacqua saludó personalmente al artista, quien compartió con las autoridades un adelanto del registro. El Instituto Nacional de la Música (INAMU) difundirá este material posteriormente en plataformas digitales y sus redes oficiales.

Además, Gieco recibió el título de Doctor Honoris Causa, con mención especial al mérito social y cultural, en una emotiva ceremonia de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). La entrega tuvo lugar en reconocimiento a su destacada contribución a la cultura popular y su compromiso con las causas sociales.
La distinción, aprobada por el Consejo Superior de la UNaM (Res. CS Nº 128/2025), representa el máximo reconocimiento que otorga la institución, reservado a personalidades con méritos y contribuciones excepcionales en los campos de la ciencia, las artes, la literatura o el servicio social.
La iniciativa fue impulsada por el ministro de Cultura, José Martín Schuap, quien propuso la distinción al Doctorado en Ciencias Humanas y Sociales de la Facultad de Humanidades, destacando el enorme aporte de Gieco a la cultura nacional y su permanente compromiso social.
Los inicios de León Gieco
Cuando tenía 12 años y era el más joven del grupo Los Moscos, cantaba y tocaba la guitarra. El guitarrista principal había pedido una vez que se revisaran los enchufes de los equipos. El suyo no estaba en el mejor estado. “Lo desarmé, pelé bien los cables, los uní pelados (se ríe), y después los separé bien. Cuando fuimos al primer show, conectamos los equipos y casi se queda sin luz el gobernador de la Provincia. Se quemó todo mi equipo, hizo un fogonazo tremendo. Mis amigos me dijeron: `No te vamos a hacer nada, pero te vamos a poner un apodo. Sos el rey de los animales: sos el león’“.
Al día siguiente ya todos lo llaman así. Incluso su propia familia. Lo que todavía nadie advertía es que este pequeño León ser convertiría en uno de los máximos exponente del rock nacional.

Nació el 20 de noviembre de 1951, en una chacra cercana a la localidad de Cañada Rosquín, en el centro de la provincia de Santa Fe. Compró su primera guitarra a los ocho años. Desde ese momento, no dejó de presentarse en los actos del colegio y a colaborar, luego, en distintos grupos.
Entre ellos, Los Moscos: una banda de rock con la que comenzó a tener cierta popularidad en los pueblos más cercanos. Hacían covers de Los Beatles, de los Rolling Stones y del Spencer Davis Group. Pero fue en 1965, cuando ganaron un concurso para presentarse en Canal 5 de Rosario. A partir de ahí, su carrera no dejó de crecer.
En el verano de 1969 viajó por primera vez a Buenos Aires. Allí, comienza a relacionarse con distintas personalidades del ámbito del rock. Entre ellos, Litto Nebbia, Tormenta y, sobre todo, Gustavo Santaolalla, quien integraba en ese momento la banda Arco Iris y le consiguió algunas presentaciones como telonero del cantante Moris y Pajarito Zaguri.
Dos años después, llegó la gran primera presentación, en el Festival B. A. Rock II y, luego, el “Acusticazo” en 1972, junto a Nebbia, Lebón, Domingo Cura, Edelmiro Molinari y otros. Fue durante esa temporada que grabó Hombres de Hierro, uno de los temas más famosos de León Gieco.
En 1973, sale a la calle el primer disco, con producción independiente de Santaolalla. El primer corte fue nada menos que En el País de la Libertad. Hay quienes dice que, desde ese momento, algunos lo llamaron “el Bob Dylan argentino”.
Con una carrera de más de cuatro décadas, Gieco editó 14 álbumes de estudio y más de 40 producciones entre discos en vivo, colaboraciones y recopilaciones. Su obra ha trascendido géneros musicales, explorando desde el rock y el folklore hasta la murga, el candombe y el chamamé, siempre con un fuerte mensaje de compromiso social, inclusión, defensa de los derechos humanos y de la democracia.

